16 ene. 2013

E-piso-dio 028 · Loca Academia de Policía I

(02-07-1997) Después de cuatro día dándole vueltas, Alberto y yo hemos llegado a la conclusión que el error no fue ir a aquella fiesta... sino llevarnos de invitado a Emilio. Pero retrocedamos hasta hace unos días para entender mejor este pequeño desastre en el que nos hemos metido... y lo peor de todo es que si alguna vez durante este primer semestre de Universidad llegamos a tener un cierto status o respeto entre nuestros compañeros... en una noche, ¡qué digo yo una noche!... en una hora Emilio fue capaz de dilapidarlo. ¡Qué vergüenza! La gente nos señala, nos apunta con el dedo...
     La semana pasada (no recuerdo qué día) invitaron a Alberto, una amiga suya de clase, a una megafiesta universitaria que se estaba preparando en casa de una chica de Madrid que está forrada, con el lema: "Sólo para muy valientes. Temática: Movida Madrileña". Me explico: Esta chica en cuestión había heredado de sus hermanas mayores (¡y menudos genes tiene esta familia!) una vieja tradición que dice que una semana antes del fin de los exámenes, o tal vez unos quince días, en aquella casa majestuosa que poseen sus ancestros en el mítico Paseo de Gracia se celebra una velada festivo-lúdica destinada únicamente a todos aquellos estudiantes que tienen el valor de aparcar (mejor dicho: apartar) varios días sus exámenes por pegarse el desmadre de los desmadres. Y a mi compañero de piso, que cae bien a todo el mundo, le invitaron y le dijeron que si quería podía llevar acompañante (porque solamente entra en aquella mansión la gente que esté en la lista... y si estás en la lista pero le caes más al gorila de la puerta, ya no entras). Pero bueno, a lo que iba: hace unos días le invitaron y él nos dijo que no sabía si ir, porque hoy tenía su último examen, y era una troncal bastante jodida (lo mismo que yo, que hoy también ha sido mi último examen)... pero ante la insistencia de Emilio que estuvo día y noche diciéndonos: "Vamos, nos tomamos una y nos volvemos a estudiar... Si yo sólo quiero ir para ver al ambiente". ¡¿El ambiente?! Madre mía... el ambiente. Y como ni Alberto ni yo le sabemos decir nunca que no, pues el sábado por la noche para allí que nos fuimos, medio-arreglados y con la impresión de que aquello no iba a ser únicamente una copita y a la cama... ¡no! Pero qué íbamos a hacer, si a Emilio se le veía tan ilusionado. El problema fue que después de todo lo que allí aconteció ni Alberto ni yo hemos tenido cuerpo hoy, ni el valor, (porque no teníamos el coco para el remate final) de hacer nuestro último examen del semestre... que arrastraremos, lamentablemente, para septiembre. Después del verano... ¡¿qué nos espera?!


Continuará...