25 jul. 2012

E-piso-dio 019 · Un, dos, tres

(08-01-1997) Año nuevo, vida nueva… o eso dicen. Pues vivamos. ¡Viva!
         Después de pasar algo más tres semanas en Castellón (y ‘alrededores’) por las vacaciones de Navidad, esta mañana he vuelto a Barcelona para organizarme un poco antes de los exámenes que están a la vuelta de la esquina; el lunes re-comenzamos las clases. Y ya que hablo de la Universidad: ¡Qué poquito he estudiado estos días pasados! Pero bueno, así es la vida; mejor dicho: así es mi vida. Y no me arrepiento de nada…
         Ya no sé ni cuándo fue la última vez que pude escribir, porque a los pocos días de estar en mi casa, pasada la Nochebuena, a mi hermana se le quedó colgado el ordenador y tuvimos que llevar la torre a la tienda… y aún no nos la han devuelvo reparada, a día de hoy, porque se ve que tienen que traer una pieza de Alemania. ¡Malditos informáticos! Son los mecánicos del futuro (bueno: del presente). Y digo yo: ¡¿Cuánto se tarda en traer una pieza de cualquier ciudad germana hasta España?! ¡¿Qué lo traen, en burro?! En fin que con esas estamos, y después seguro que por haber tenido allí el equipo aguardando nos hacen pagar una burrada, nunca mejor dicho. Y claro, nada más venir aquí hace unos minutos me he puesto a escribir… porque como no están ni Emilio ni Alberto para comentar la jugada, me apetecía rememorar lo sucedido a las puertas de aquel castillo, o sólo por el mero hecho de teclear más o menos con sentido y sentir que de mí van saliendo palabras que forman un texto que guardaré para siempre también en mi corazón (por si este ordenador se queda colgado, le entra un virus o el disco duro revienta sin más y nos quedemos sin la información de dentro. Fenómeno destructivo que siempre tengo en cuenta, por eso suelo guardar cada cosa que escribo en un disquete).
         A lo que iba: Navidad, dulce Navidad. Pues la verdad sea dicha, dulce sí que ha sido, porque además de que mi madre es una excepcional cocinera y pastelera, a mí me encanta el dulce: soy muy goloso, como mi padre, y siempre que vuelvo a casa aprovecho la ocasión para ponerme las botas. Bueno, debo decir que ésta es la primera vez que regreso por Navidad… pero como si lo hubiese estado haciendo toda mi vida. Las cosas seguían y siguen igual por allí: me siento muy querido y apoyado siempre por los míos. Pero no iban por ahí los tiros (jejejeee) Y ya que menciono el tema del cariño y del apoyo, ¡¿qué más podría reseñar de estos días lluviosos de invierno…?! Hombre, pues ‘Fin de Año’.
         Ésta ha sido la mejor Nochevieja de todas las que yo recuerdo. Sintetizo: Emilio se vino a pasar unos días a mi casa, ya que el pobre pasaba sólo la Navidad, y entre Alberto y yo decidimos que se dividiera entre Barcelona y Castellón. Yo al principio tenía un poquito de miedo por el tema de mi hermana y todo eso (todo eso es ‘Emilio’), pero todo fue de maravilla y mi madre ha estado encantada con el muchacho. Se ha comportado como un hermano más y no la hemos liado mucho. Otra cosa fue cuando pisamos Peñíscola para pasar ‘Fin de Año’: no tengo palabras. Mis amigos de toda la vida de Castellón habían reservado un apartamento allí para pasar el 31 de diciembre, el 1 de enero, que era miércoles, y el día 2 por la mañana nos volvíamos a casa: yo a Castellón y él a Barcelona. Bien, la noche del 31 no pintaba muy bien cuando a eso de las 7 de la tarde, cuando empezamos a beber calimotxo, se puso a llover. Y a las 23:59 seguía lloviendo… Lo sé porque hacía ya bastante rato que Emilio y yo nos había fragmentado del grupo (yo detrás de él para que no la liase) y radiocasete en el hombro íbamos de puerta en puerta sonando la canción de Mecano 'Un año más' ("… Entre gritos y pitos los españolitos, enormes, bajitos hacemos por una vez algo a la vez…") y disfrazados con unas gafas de sol de plástico tamaño XXL de color fosforito (él de azul y yo de verde). El resultado de ir molestando a la gente, hablando de números, no fue el mejor: si llamamos a quince apartamentos, sólo en uno nos hicieron realmente caso. Eso sí, si hablamos de letras... y en este momento cabe hacer un inciso o un hincapié, ambos me valen, para decir que gracias a aquellas majísimas chicas gallegas que nos abrieron y se descojonaron de nosotros en nuestra cara, nos quedamos mano a mano allí con ellas hasta el lunes 6 (antes de ayer)… ¡Cuatro días más de lo previsto! Sin coste y sin cargo, pero de traca mix. Y como decía Mayra Gómez Kemp en el 'Un, Dos, Tres': ‘Y hasta aquí puedo leer’... Resumiendo: las mejores navidades de mi vida... 'Benvido 1997’ (Ya pasó uno más).

11 jul. 2012

E-piso-dio 018 · El Guateque

(25-12-1996) La Navidad es, para mí, el periodo del año más “felitriste”. Es como una boda pero sin la conga ni el ¡Vivan los novios!: hay muchos regalos, las mesas están redecoradas, se come mucho, se bebe más y se recuerda a los seres más queridos que ya no están entre nosotros. Es una época feliz y a la vez triste: “felitriste”. A mí no es que me guste especialmente, pero es lo que hay y trato de disfrutar de los míos a tope y del cariño que me dan… siempre.
            Nosotros en mi casa no llegamos a ser familia numerosa, así que cada año se suele acoplar algún tío o tía lejanos que no se han camelado a nadie más del árbol genealógico. Mi madre es una buenaza, por eso solemos tener invitados sorpresa cada final de diciembre que se apuntan a beber bien y comer mejor. Y yo reconozco que siempre he sido muy crítico y reacio a ello, hasta este 1996, que me la he comido con patatas: Emilio no tenía con quién pasar la Navidad y se va a dividir entre casa de Alberto, en Barcelona, y la mía en Castellón. Sus padres al final no han podido venir a Madrid, donde también tienen residencia, y el pobre se iba a quedar más solo que la una. Entonces Alberto y yo decidimos que hasta hoy lo pasaba en Barna con él, sus padres y su hermana, y desde ahora mismo ya estará llegando a nuestra vieja estación de trenes junto al parque Ribalta para hacerme compañía por aquí hasta pasado fin de año, que nos vamos juntos (él se apunta a todo) a Peñíscola, a choparnos como siempre por estas fechas porque seguro que llueve, con algunos amigos míos del Instituto (que también lo son del Colegio): mi pandilla de Castellón de toda la vida. Buena_gente.
            Emilio es un tío muy legal, pero sé como se las gasta, por eso tengo un poquito de miedo de juntarle bajo un mismo techo con mi hermana. He visto demasiadas películas donde la pija de manual cae en los brazos del malote de turno… véase Grease. Y no es que mi hermanita sea una niña tonta, pero es lo primero que me ha venido a la cabeza al imaginarme la situación. ¡Uf!, confirmado: he visto demasiadas películas. O llámame fantasioso y protector con mi hermana mayor, pero voy a tener que estar muy atento a cada paso que dé porque no las tengo todas conmigo. Es muy fácil ir al servicio de noche y equivocarse de habitación y meterse en una cama que no es la tuya. Es muy fácil si eres Emilio…
            Pero por lo demás, pues todavía un poquito empachado de anoche, que cenamos de maravilla (y sin invitados-familiares sorpresa). Mi madre, que es la mejor cocinera del Mundo, nos preparó de plato principal un pato a la naranja riquísimo, además de los típicos langostinos buenísimos, dos o tres canapés que preparó mi hermana y de postre tiramisú. Yo colaboré con unos ‘panBimbo’ de una mezcla que hago siempre de mayonesa, palitos de cangrejo y atún. Y siempre suelen sobras bastantes, pero a Emilio le encanta, así que hice más que menos y hoy cuando llegue le daré una sorpresa a modo de bienvenida. Además también bebimos cava Brut Nature, que te puedes tomar varias copas sin que te deje resaca (a mí me cuesta poco ponerme piripi, pero como tenía la cama cerca… un día es un día). Después, como todos los años, en la tele pusieron pelis de amor o de niños, como Pretty Woman o Solo en casa. Pues bien, este año, y sin que sirva de precedente, el lado femenino de mi hogar me ha dejado escoger a mí y no me he decantado ni por una ni por la otra, sino por… El Guateque, de Peter Sellers y dirigida por Blake Edwards, con banda sonora original del genial también Henry Mancini.
            A mí personalmente Peter Sellers me hace muchísima gracia, aunque más en su papel del Inspector Clouseau, pero en ésta hay un romanticismo que no aparece en la saga de La Pantera Rosa, y nos les iba a privar a mi madre y a mi hermana de un poquito de su dosis navideña de amor, paz y felicidad. Aunque paz en esta alocada fiesta hollywoodiense hay poca, y más bien desmadre y un camarero muy, pero que muy divertido (y embriagado).
            Las otras dos alternativas que barajaba, porque también las tengo en video, eran Splash, la de la sirena y Tom Hanks en NY, y la comedia romántica entre humanos Cuando Harry encontró a Sally… que no sé que me dice que después de la tertulia post-comida-navideña de hoy las vamos a ver (porque estando Emilio es mejor no comentar ni hacer mención que echan Ben-Hur, por si acaso le da por las batallitas romanas). [...]
            ¡Ya está aquí! Acaba de llamar abajo. ¡Todo saldrá bien! Así que me dispongo a guardar este nuevo documento con algunos más de mis pensamientos e inquietudes, apagar el ordenador y… ¡Feliz Navidad!

4 jul. 2012

E-piso-dio 017 · Superman

(18-12-1997) Últimamente no he estado muy animado para escribir; bueno, ni para escribir ni para nada: me cuesta concentrarme, estoy desganado y, encima, poco inspirado. Sumergido en plenos parciales de diciembre (a falta del último, el viernes), con adornos navideños por las calles, yo pensaba que me iba a comer más feliz el turrón este año... universitario. Pero bueno, nada nuevo bajo el sol: cuando uno no es un cerebrito, como es el caso, no se puede compaginar todo y hay que elegir… y yo durante muchas semanas de este otoño he escogido ver cine en vez de estudiar y estudiar, día y noche (y por las tardes también). Ahora, la verdad sea dicha, se me ha acumulado la faena y voy un poquito a contracorriente, pero no me quiero sulfurar más: en un rato viene María a repasar y tampoco quiero agobiarla con mis penas e inseguridades. Yo nunca me he arrepentido mucho de lo que no he hecho, así que…
          Conclusión: A los parciales que no he ido ya nada hasta febrero, y referente a los trabajos que no he presentado para subir nota, pues eso, que no me la subirán (¡Con la falta que me va a hacer!). Pero esto ya se veía venir… lo veía venir yo y lo veía venir Alberto, y a los dos nos ha pillado el toro; pero que nos quiten lo “bailao”: ayer proyectamos Superman, dirigida por Richard Donner y protagonizada por el malogrado Christopher Reeve, y mañana la segunda parte, con un 'trío calavera' de malos malísimos contra los que luchará el bueno de the Man of Steel, como le llaman los norteamericanos.
          De todos modos yo nunca he sido mucho de estudiar (vendría a ser mi kriptonita particular) y he ido sacando los cursos sin destacar, pero tampoco con el agua al cuello (como el gran Paul Newman haciendo de Harper, detective privado), y tampoco he entendido esa gente que vive para machacarse continuamente. Asumo que yo pierdo muy fácilmente la concentración, y a veces tengo tantas ganas de acabar un tema para ver una peli o alguna serie que piso el acelerador para auto-engañarme de que ya lo tengo todo hecho, y no me he enterado de nada. Siempre me pasa.
          Y para colmo María se ha estado dejando caer por casa día sí día también, aprovechando que Lucía viene a ver a Alberto, para que repasemos juntos lo dado en clase, sin darse cuenta de una vez por todas de que yo esa no es la lección en la que me quiero doctorar… pero al final lo voy a dejar por imposible. Por ahora la cosa está en improbable, y de lo poco que le puedo ir sacando Alberto a Lucía, su amiga, sabemos que le caigo muy bien y que está muy a gusto conmigo, y que compartimos muchos gustos, tanto por el cine como por la música, y además el año que viene se van a venir las dos al FIB con nosotros dos… y Emilio, que ya se ha apuntado también, vengan los grupos que vengan. ¡De traca mix!
          O sea, que como la cosa siga igual de aquí al final de esta primera evaluación… mejor dicho, este primer semestre (que ya no estoy en el Instituto), puede que el número de asignaturas que apruebe sea directamente proporcional a los colines que me coma, ¡como no me espabile!; y aunque yo nunca he sido la alegría de la huerta ni muy de salir, tampoco me he comportado como un salido profesional yendo regalándome por las noches, así que más o menos tengo lo que me merezco: una impoluta reputación de buen chico… y el resto ‘Strangers in the Night, nananananá’
          Y referente a la Carrera (mejor dicho, a la titulación), pues en este momento no es que ande muy ilusionado, pero sí creo que llegaré a hacer cosas importantes en el mundo del periodismo. No tengo muy claro el qué, pero estoy empezando y esperanzado… ya veremos cómo continúa. Por ahora me siento más cerca de Clark Kent que de Superman, tanto en este mundo como en mi relación con María, que perfectamente podría ser como la que tiene el superhéroe cuando lleva traje y gafas de pasta con su compañera Lois Lane; al que todavía no he tenido el placer de conocer, más allá del día de la fiesta de Medicina, es al Lex Luthor de la película: su novio. Resumiendo: visto lo visto, las únicas ilusiones que me voy a ir haciendo son las de que en tres días estaré en Castellón con los míos para pasar la Navidad. ¡Y en el 97… a volar!