23 abr. 2013

E-piso-dio 031 · Jó que noche (After hours) Vol.2

(07-10-97) Vuelvo... por fin. ¿Por dónde me había quedado? Ah, sí... por el FIB. ¡Madre mía! Se acabó el verano más largo de mi vida y ya estoy de vuelta, al pie del cañón aunque sin mucha pólvora, en Barcelona, con mi Periodismo y mi diario... compartiendo piso otro año más con dos fenómenos atmosféricos: Alberto & Emilio. Pero como hoy no tengo ningunas ganas de repasar (sí, seguir repasando tras el descalabro veraniego) las que me han quedado del año pasado para esta nueva temporada escribiré sobre aquella mítica noche del 10 de agosto... tormentosa, calimotxera, destructiva, festivalera, refrescante y huracanada. ¡Welcome to Benicàssim my friends!
     Recuerdo que al día siguiente, paseando por el pueblo para ver los restos del naufragio y con las tiendas de campaña del camping desperdigadas y hechas trizas a nuestro paso, mucha gente de distintos sitios de España con la que hablabas se lamentaba principalmente porque no había podido disfrutar de Blur, su grupo preferido. Nosotros tres también nos quedamos con las ganas... muchísimas ganas de verlos: ellos eran nuestro cabeza de cartel preferido de este año, pero lo que vivimos allí dentro del polideportivo, en el campo de fútbol, aquel domingo es irrepetible y algo que contaremos por los siglos de los siglos a nuestros hijos, nietos y bisnietos. ¡Amén!
     Andábamos por el velódromo escuchando a no sé qué grupo en el escenario más pequeño, mirando camisetas y chapitas que comprarnos de recuerdo cuando comenzó a llover... ¡Nadie preveía lo que estaba al caer! (bueno, a punto de caer, mejor dicho). Y tratamos de resguardarnos un poco donde pudimos, apelotonados unos con otros y con otras... pero no fue suficiente. Entonces una vez empapados nos dio igual seguir mojándonos y nos subimos para arriba, al Escenario Maravillas, valientes nosotros, mientras la tormenta mutaba a huracán en un abrir y cerrar de ojos. Y allí estábamos los tres y poquito gente más, frente al grupo escocés Urusei Yatsura del cual creo que no conocíamos ninguna canción... tal vez ni siquiera su existencia, hasta aquella velada. Y si elegimos STAR cantando bajo la lluvia (o tarareando, mejor dicho) era porque luego actuaban Blur... ¡Woo Hoo, when I feel heavy metal...! Pero a Zeus se le debieron cruzar los cables y mientras los Urusei Yatsura tocaban su 'Siamese' un estruendo, quien sabe si fue un rayo galáctico, se escuchó en todo Benicàssim y el propio escenario acabó derrumbándose sobre sus cabezas, con aquel músico aporreando su guitarra mientras el resto del grupo se las piraba volando para que la ira de dios no cayese sobre ellos. ¡Brutal! Y allí estaba yo, con la boca abierta y sin dar crédito a lo que estábamos viviendo, a lo que estaba pasando. ¡Fue un milagro que salvasen su vida por unos pocos metros... y otro que ninguna de nosotros y de los pocos  privilegiados que aguardábamos entre charcos viendo a nuestras espaldas desfilar en orden a todo el mundo fuera del recinto no nos constipásemos! La Organización estaba desbordada y yo... pensando en que el año que viene volveremos, de eso estoy muy seguro, y espero que Blur se animen a pesar de todo y también lo hagan... en Benicàssim. ¡Larga vida al FIB!