13 abr. 2012

E-piso-dio 003 · Abierto hasta el amanecer

(27-09-1996) Nos las creíamos muy felices Alberto y yo, ayer a eso de las 18 h. de la tarde, cuando volvimos del videoclub de alquilarnos Abierto hasta el amanecer, una road movie con vampiros y George Clooney, el guaperas de la serie Urgencias, que nos han dicho que es de traca mix, dirigida por Robert Rodríguez, el de El Mariachi, y escrita por Quentin Tarantino, uno de nuestros directores preferidos tras su Reservoir Dogs y la deslumbrante Pulp Fiction, la mejor película que yo he visto en muchísimos años. Pues bien, si hay una gran, grandísima diría yo, diferencia entre el Instituto y la Universidad esa es los jueves: Los Jueves Universitarios. Pero retrocedamos 72 horas para entender por qué ahora, viernes a las 13:35 del mediodía, tengo una resaca brutal…
   A las pocas horas de colgar en el tablón de anuncios de la Universidad el cartelito de “Se busca compañer@ de piso…” nos llamó repetidamente Emilio, pero estábamos en casa de los padres de Alberto y no lo escuchamos, claro está. Ah, por cierto, Emilio es nuestro nuevo compañero de piso. Los hechos sucedieron así: Como no le cogimos el teléfono, ayer por la mañana nos picaron al telefonillo de debajo, para nuestra sorpresa, y se presentó un tipo bastante curioso, y vestido muy moderno, de nuestra edad que nada más abrirle la puerta nos soltó, textualmente:
   - Si ya tenéis alquilada la habitación yo os pago el doble de lo que os den por cada mes durante todo un año. Por cierto, me llamo Emilio y he sido él que os ha estado llamando...
   Nosotros, sinceros e inocentes, le dijimos que aún no habíamos hablado con nadie, y como él insistió tanto y nos confesó que había estado llamando durante todo el martes y también la tarde del miércoles, que nos fuimos al cine aprovechando el Día del Espectador a ver Todos dicen I love you, un musical de Woody Allen con un reparto muy coral, pues le dimos la oportunidad de establecerse unos días a ver si la cosa funciona porque, la verdad, nos cayó bastante simpático a las primeras de cambio. Ahora bien, si la cosa funciona así siempre… ¡yo me meto en un convento hasta que acabe la Carrera... por la gloria de mi madre!
   A la hora de comer él ya había ocupado su habitación y por la tarde, cuando nosotros bajamos al videoclub, nos comentó que se iba al supermercado a comprar algunas provisiones. ¡¿Provisiones?! Sí, hombre: avituallamiento nocturno para ser más exactos. Pero volvamos al momento en el cual tanto Alberto como yo nos frotábamos las manos al cruzar el umbral de nuestro nuevo hogar, dulce hogar, con unas ganas enormes de ver la cinta que aún no hemos podido ver y, de repente, de la cocina salió Emilio sonriente, que había llegado poco antes, haciéndonos un gesto con su mano derecha para que pasásemos y viésemos el espectáculo. Y, ante nuestro asombro al ver tantas bolsas de la compra y tantas botellas juntas, nos dijo convencido:
   - Como no sabía que os gusta he comprado de todo un poco: tenemos Whisky, Vodka, Ginebra, Ron y Martini de los dos tipos: rojo y blanco… y además también he pillado refrescos y hielo.
   ¡Ni unas papas o unos míseros cacahuetes compró el tío! Unas horas más tarde estaba yo cantando descamisado ante un público entusiasmado ‘Vivir así es morir de amor’ en el tablao del Karaoke cutre que hay cerca de Plaza Catalunya, por la parte de la Fuente de Canaletas -Font de Canaletes-, donde acabamos refrescándonos al alimón… Y es que no hay nada como el alcohol para unir lazos entre aficiones: Alberto es culé de nacimiento… pero muy muy del Barça; Emilio si tiene que elegir elige ser merengue porque hace tiempo estuvo viviendo en Madrid e hizo mucha amistad con un canterano madridista, pero pasa bastante del fútbol y lo que a mí me parece es que a él lo que le gusta es incordiar; y yo tengo el corazón albinegro ya que mi padre, de pequeño, si podía, me llevaba a ver algunos partidos del C.D. Castellón y le cogí cariño a esos gloriosos colores, aunque reconozco que tampoco soy muy futbolero. Lo dicho, una típica velada donde se desborda la exaltación de la amistad y acabas haciendo cosas que, cuando alquilaste una peli para pasar la noche tranquilo en casa, nunca imaginarías que ibas a hacer.
   Que ¿cómo llegamos a casa?… No lo sé. ¿Cuándo? Tampoco, pero estaba amaneciendo. ¿Dónde estuvimos? Tengo lo que se llaman lagunas en mi cabeza y no me acuerdo realmente del lugar: igual es porque era mi primera vez allí o igual por la retahíla de chupitos de trago que nos fuimos tomando, eso sí, había un ambiente Erasmus bastante descontrolado. ¿Volvimos solos? Creo que no, lo que no sé si habrá sido un sueño o qué pero me ha parecido escuchar a mis dos compañeros hablando en inglés a su manera con un par de chicas que tenían un acento bastante raro, más bien tirando al Norte de Europa, diría yo. ¡Qué desastre! Y como todavía están durmiendo no les quiero molestar ni despertar para preguntarles por lo sucedido ayer, eso sí, yo en un par de horas me voy a Sants a coger un tren que este finde me bajo a Castellón a ver a mi familia, con un dolor de cabeza es-pec-ta-cu-lar...
   Valoración de la noche de ayer: ¡Madre mía! a mí no me engatusan ningún jueves más éstos dos que, además, siempre soy el único que no se come ni un colín.

6 comentarios:

  1. Yo a veces también tengo lagunas de esas, de Ruidera, ahora me acuerdo, ahora no, según les convenga a las neuronas.
    Las inglesas son más esporádicas, debe ser el clima.

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    1. Gracias Jinquer por "deleitarme" con uno de tus brillantes comentarios (el primero de muchos, espero & deseo)!!! ¿Qué hubiese sido de nuestras vidas si todo esto de la tecnología hubiese llegado antes y por las noches miles de fotos y videos hubiesen hecho el resumen de nuestras peripecias...? Seguramente tendríamos que STAR en Inglaterra renovando neuronas porque nos habrían echado del país jejejeee

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  2. mmmmmm si estamos en STAR guerraza n¡jajaajaaa

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    1. jajaja lo se jaja nada es que cuando puse el mensaje estaba en "otros" menesteres jajaja

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