22 feb. 2013

E-piso-dio 029 · Loca Academia de Policía II

(08-08-1997) Y llegó el verano y con él las vacaciones estivales para quien se las merecía más que yo, por lo que había estado estudiando durante el curso (Alberto), y para quien se las merecía infinitamente menos (Emilio), porque vive todo el año a la bartola, sin pegar ni golpe. Alberto ha estado "mediterreando" entre Barcelona y Benicàssim durante todo el mes de julio y Emilio hoy nos contará por dónde ha parado, de viaje, que nos tiene en ascuas... porque hoy, esta tarde, nos volvemos a juntar de nuevo los tres, ni más ni menos que para ir al FIB. ¡Sí!, al Festival Internacional de Benicàssim de música Pop-Rock. Y yo gozo del privilegio de tenerlo instalado a pocos metros de mi villa, en el velódromo, aquí en la zona del Torreón... pero de eso ya tendremos tiempo de hablar largo y tendido, y ya escribiré sobre lo sucedido, sobre lo que va a acontecer durante este a priori alucinante fin de semana que nos espera (pero sólo de lo que se pueda contar, por si acaso...).
     De lo que sí voy a hablar antes de echarme una mini-siesta y estar así a punto para esta noche (que luego me tomo dos cervezas y como no esté descansado, me vengo abajo) es de aquella noche, a finales de junio, en el mismo centro de la Ciudad Condal, en un apartamento de auténtico lujo donde nos invitaron a, supuestamente, disfrutar de una velada inolvidable... y aquello acabó siendo una pesadilla gracias a... sí, al angelito de Emilio. Pero vayamos por partes: primero al llegar ya se puso gallito con el de seguridad, un gorila del este de Europa que no me quería dejar entrar porque no estaba en la lista, y es que se ve que algún/a iluminad@ había apuntado mi nombre mal (¡Qué casualidad que fuese el mío únicamente!), y entramos por casualidad porque bajó la anfitriona justo con la amiga que había invitado a Alberto, y convencieron al de la puerta de que se portaría bien... ¡¿De que se portaría bien?! ¡¡¡Ja!!! La anfitriona no se imagina en ese momento la que le iba a caer encima... Bueno, llegado este punto creo que lo que en un principio estaba dispuesto a contar, a escribir, para que quedase plasmado en mi diario para siempre y acordarme de ello cuando tuviese que invitar de nuevo a Emilio a cualquier evento (este finde se queda en casa de Alberto), y más teniendo en cuenta que también tengo una hermana, pero he llegado a la conclusión de que lo quiero borrar de mi mente ipso-facto. Resumiento: la anfitriona, durante la fiesta, echó de menos a su hermanita de 16 años (que no los aparenta, todo sea dicho), un pelín ebria y con muchas ganas de marcha, y cuando nos dimos cuenta estaba en la habitación de sus padres con... ¡Sí, con él!... con mi querido amigo Emilio. Y hasta aquí quiero seguir escribiendo. En septiembre ya contaré si seguimos repudiados por el resto del alumnado... por culpa de Emilio, al cual nos tuvimos que sacar a rastras de la fiesta ante los gritos de la joven hermana de la anfitriona que juraba y perjuraba que se había enamorado de él... y la atenta mirada (asesina) de todos los invitados.
     Y eso es todo. Este fin de semana meto en el congelador los apuntes de las que me quedaron para septiembre, ya que en casa tampoco me riñen por ello (aunque me insisten en que me ponga las pilas, que este verano -como todos- me estoy despistando un poco con tantísimo cine) porque al tener el festival en casa tampoco me iba a poder concentrar muy mucho... y mira que yo no soy mucho de salir de fiesta, pero me gusta ver el ambiente y a los Chemical Brothers, Suede y Blur... aunque amenaza tormenta en el ambiente (y no es porque Emilio ya haya aterrizado en Benicàssim).