21 dic. 2012

E-piso-dio 027 · El Santo

(06-06-1997) ¡¡¡Nunca he sido un santo!!! Pero tampoco un demonio. Me considero una persona muy normal, de los normales de toda la vida... y si tuviese que buscarme un gran defecto no dudaría: soy muy vago (demasiado diría yo). Sí, lo reconozco: no me gusta en exceso (ni en defecto) estudiar, y pasarme tiempo y tiempo delante de los libros empollando no es que me dé pereza, sino es que cuando acontece... acaba por picarme todo. Me ha pasado desde siempre... y ya veremos hasta cuando, porque en esta carrera mía se ve tan lejana la meta.
     ¡¿Y qué le voy a hacer?! si lo intento y lo intento, pero acabo por claudicar. Trato de rodearme de mentes más privilegiadas que yo (Emilio no cuenta) pero no hay manera: cuando me quedo solo... la resistencia a levantarme de la silla se torna desesperanza. Y así sigo, especialmente este último mes que he estado a tope preparando los exámenes que están a la vuelta de la esquina... pero si miro atrás, estos últimos treinta y pico días... qué mal aprovechados que han estado: y lo que más me molesta es que cada vez saco menos tiempo para escribir (hablo de escribir algo con fundamento).
     Eso sí: cine, lo que se dice ver cine... todo el que tú quieras. Porque si algo me parezco a Alberto (entre otras muchas cosas en las cuales coincidimos) es que a ninguno de los dos nos gusta mucho estudiar, con la gran peculiaridad, por su parte, de que él no necesita horas y horas para aprenderse tochos interminables, porque se lo lee y ya se hace una idea clara y clarividente de lo que está aconteciendo... y luego lo dice con sus palabras y asunto resuelto: además en Comunicación Audiovisual es todo más práctico, y no tan teórico como en Periodismo. Así que como tampoco he hecho los deberes este segundo trimestre, me va a tocar currármelo durante estos días,  a contrarreloj, porque sino ya me veo este verano estudiando y estudiando (que estudiar lo que se dice estudiar me va a tocar, ya que no voy a pasar limpio... pero si los daños pueden ser mínimos, pues eso que me gano, así que venga, va: a minimizar el siniestro total).
     Y ya que hablo de películas, el otro día vimos El Santo, de Val Kilmer (con palomitas dulces y un refresco de cola con gas... sin gas). A ver... la película no está mal, y a no ser que a él no lo tenemos mitificado desde Top Secret, pues igual la hubiésemos visto flojita... pero le acabamos dando un aprobado, porque las pelis de espías nos gustan especialmente, pero más si son thrillers que te dan que pensar, al estilo de Los tres días del CóndorEl Informe Pelícano. Sí, esa con Julia Roberts y Denzel Washington dirigida por Alan J. Pakula (¡cómo mola este nombre!).
     En fin, que me voy a estudiar... ya que este finde me quedo en Barcelona (o por lo menos a hincar los codos durante par de horas, que esta noche, aprovechando que estoy aquí, me iré de nuevo al cine con mis compañeros de piso a ver la primera que se nos antoje -y menos mal que hoy no elije Emilio, porque a él sólo le gustan de acción... mucha acción-).

17 nov. 2012

E-piso-dio 026 · Reality Bites

(03-05-1997) ¡Qué abandonado tengo mi diario personal! Lo sé, no me gusta, me arrepiento y lo reconozco... No sucederá más. Y no es por falta de noticias que contar(me), ni por sucesos divertidos, confusos o "emilísticos" que plasmar en él, sino que últimamente cada vez que enciendo el ordenador (aquí en mi casa de Castellón o en Barcelona) -y no es para hacer trabajos periodísticos de clase o para pasar apuntes a limpio... de los pocos que sigo pasando a limpio- me emociono considerablemente escuchando grupos ingleses como Blur y Oasis; Oasis una banda más Rock y Blur más Pop: ambos miembros de esta nueva ola llamada 'Brit-pop'. ¡¡¡Brutaaaaal!!! Y trato de traducir lo que ambos me están cantando... buscando las letras de sus nuevas canciones en Internet, pero me cuesta porque yo de inglés... como López Vázquez. Y además están Los Planetas, de entre los nacionales, que hasta esta mañana tenía su primer cd, 'Super 8', y ahora tengo también el segundo, 'Pop', ya que me lo acaba de regalar mi hermana. ¡Me encantan! (aunque tengo que confesar(me) que al cantante me cuesta, a veces, un poquito seguirle el ritmo, porque no se le entiende muy bien...). Ya que no tengo ningún plan para esta tarde, veré si echan algo en la televisión o me pasaré todo el rato en mi habitación... con la música a tope.
     Este verano, con Alberto, volvimos mano a mano al Festival de Música de mi pueblo, Benicàssim, porque ya fuimos el primer año y porque lo tenemos a tiro de piedra de nuestras respectivavas casas. Hablo del FIB; y este pasado (96') fue especial porque fue nuestro primer FIB ya como mayores de edad: en el 95' teníamos aún 17. Pero bueno, tampoco se notó mucho, por no decir nada en absoluto... Este año, el 97', puede ser de traca mix, porque en el velódromo se espera ya conciertazo de Blur y de Suede, de los que más conozco... y por eso de dejo de escucharlos (me voy entrenando). Ah, y además creo que repiten The Chemical Brothers, que aunque a mí la música tan cañera que hacen no me va mucho demasiado, la verdad sea escrita que nos lo pasamos de maravilla dando botes sin parar. Y de eso se trata: ¡disfrutar del espectáculo! Y menudo ambientazo...
     Y de películas y series de televisión, pocas novedades (las mismas que con María, que seguimos como amigos, por los siglos de los siglos...). Alberto y yo continuamos súper-enganchados a 'Friends'... y de cine, hace tiempo que no pisamos una sala, pero el otro día estrenaron en la televisión una peli de hace dos o tres años que nos encantó: 'Reality Bites'. Es que todo en ella nos encantó: comenzando por la protagonista, Winona Ryder, y siguiendo por el protagonista, Ethan Hawke... y hasta el malo de este filme (sin ser un villano ni nada de eso), que se llama Ben Stiller, y además es el director, está muy bien. No sé... la manera de contar la historia, la historia en sí (quisimos sentirnos muy identificados y lo conseguimos) y la integración de la música, nos "moló-mogollón". Y el final... el final fue lo mejor.

23 oct. 2012

E-piso-dio 025 · Romeo y Julieta

(8-04-1997) Si te preguntasen: ¿Qué historia es infalible para ligarte a una chica? Supongo que mucha gente contestaría que la de 'Romeo y Julieta' de William Shakespeare, digo yo, aun sin haberse leído la novela. Porque existen mitos que pasan de generación en generación y que te hacen aproximarte, casi incluso refugiarte, en un relato sin apenas tener información de él. Pero claro, cuando una auténtica leyenda literaria se convierte en una adaptación cinematográfica contemporánea pueden suceder dos cosas: una primera es que no esté bien adaptada y una segunda, por esa regla de tres, que sí esté bien adaptada. Y una vez hayamos juzgado la película en función de la raíz de la misma, habrá que ver qué tal es el fruto... y cómo nos sienta alimentarnos de él. Escrito esto, del tirón y sin apenas pestañear, extraigo mis propias conclusiones de lo acontecido anoche... cuando Alberto y yo invitamos a ver 'Romeo y Julieta' de Williams Shakespeare a María y a su amiga Lucía.
     A mí personalmente la película no me gustó especialmente, me dio la sensación de que sobraban algunos personajes y demasiado "modernor"... aunque vale que hay momentos muy mágicos como cuando Romeo se encuentra con Julieta en una fiesta de disfraces y parece que estén jugando al pilla-pilla. Y también a pesar de que la protagonista, de nombre Claire Danes, es la dulzura personalizada, la moraleja a la que llegué (bueno, que llegamos mi amigo y yo) es que no puedes llevar al cine a dos chicas que te quieres ligar si ya de ante mano están enamoraditas de Leonardo DiCaprio, que casualmente es el protagonista absoluto. Y bueno, Alberto aún, aún... que tiene un rollo con Lucía y de vez en cuando quedan y... pero yo. ¡¡¡Yo soy un desgraciado!!! Porque es que, además, para más retintín, cada primer plano en el que el joven actor aparece guapísimo se lo pasan gritando de emoción como su estuviésemos en un concierto de los Backstreet Boys. Así es que la susodicha en cuestión ni va a entender ni va a valorar que le estás llevando a ver nada más y nada menos que Romeo y Julieta, la historia más bonita y romántica de amor jamás contada (aunque al final se les fuese la mano). Y todo para acabar acompañándolas a casa y que se pasen todo el camino histéricas que si Leo por aquí que si Leo por allá... y encima fue dejarlas en el portal y se pone a llover: para empezar bien la semana, "chopaditos" a casa que nos volvimos y esta mañana me la he pasado resfriado en la cama.
     Pero bueno, así es la vida del "amigo especial", como es mi caso con María (que sigue con novio, aunque yo nunca les veo juntos ni me hable de él, que cualquier día le canto la canción de Perales para saber más del muchacho). Yo soy ese que está siempre ahí para poner el hombro, el colega de los abracitos y, muy de vez en cuando y si hay suerte, para rozar teta porque ella se arrima demasiado. Pero es que ya me lo decía mi madre: "Hijo mío, ya no quedan hombres tan románticos como tú". Ni tan patéticos tampoco...

5 oct. 2012

E-piso-dio 024 · 007 al servicio de Su Majestad

(21-03-1997) Ayer sucedió algo que nos dejó perplejos tanto a Alberto como a mí, y esta mañana todavía seguíamos estupefactos comentando la jugada... Pero vayamos por partes: Después de nuestra cita semanal los jueves por la tarde con el ciclo de cine en la Universidad (este mes se lo estamos dedicando única y exclusivamente a James Bond) fuimos a cenar a la casa de sus padres con ellos y con su hermana pequeña. ¡¡¡Todo de maravilla!!! por cierto. Pues bien, después de la sobremesa estuvimos viendo un rato la televisión y "chafardeando" a ver qué hacían en todos los nuevos canales que tienen, ya que les acaban de instalar una parabólica en el edificio y pillan la señal de muchos países como Inglaterra, Francia, Alemania, Portugal, Italia...y hasta EEUU (no me hagas explicar ni cómo ni por qué, porque no tengo ni idea de como funcionan estas cosas de las telecomunicaciones y de las ondas). Y en una de esas, creo que en un canal de entrevistas americano, donde el presentador iba con tirantes y el entrevistado era un actor disfrazado como de los años 60', pudimos contemplar el trailer de una película que nos dejó los ojos como un Dos de Oros y el corazón en estado de exitación máxima. Fue cuando nos miramos y nos preguntamos: ¿Pero esto qué es?
     Yo, desgraciadamente, no sé ni entiendo mucho inglés, pero Alberto controla bastante más que yo, ya que de pequeño le mandaron a estudiar a Irlanda en algunos cursos de esos de intercambio y los aprovechó bastante, con lo cual no me enteraba de nada en absoluto de lo que decían, pero sí escuchaba al público descojonarse de la risa. Y ya una vez pusieron el mencionado trailer, la cosa se desató y comenzaron los aplausos y las ovaciones (los americanos son muy pasionales con estas cosas). Fue ahí cuando nosotros nos preguntamos el ¿pero esto que es?
      Casualmente, una de las películas que habíamos seleccionado para el ciclo de cine era 007 al servicio de Su Majestad (la única incursión de George Lazenby como James Bond, con un resultado más que óptimo y una de mis preferidas de la saga, con un villano, Telly Savalas, para no olvidar). Y lo que nuestros ojos estaban contemplando era una parodia de James Bond... sí, del agente secreto con licencia para matar, ni más ni menos que con el actor de Wayne's World: Mike Myers.
     La verdad sea escrita que en estos momentos no atino muy bien ni a explicar de qué me pareció ver que iba la historia ni a clasificar a su protagonista, con un disfraz que lo quiero para mí (¡menuda camisa de chorreras de traca mix!)... pero lo que sí me quedó clarinete es que la joya se titula Austin Powers: International Man of Mystery, y supongo que tendremos que esperar unos cuantos meses para verla estrenada en España. La banda sonora, que la estuvieron repasando, es espectacular, y cuenta en sus filas con el famoso y muy rítmico 'Mas que nada' de Sergio Mendes & Brasil 66, entre otras perlas. ¡¡¡Qué nervios!!! porque yo no me la pierdo: Powers, Austin Powers.

24 sept. 2012

E-piso-dio 023 · Leaving Las Vegas

(10-03-1997) Día D resaca. I'm a loser, baby...
     Antaño, recuerdo que como teníamos fiesta en el Instituto, hacíamos alguna cosa más o menos divertida todos los días de viernes a domingo de la semana siguiente, es decir, diez días seguidos: aburridos acabábamos. Como yo no soy mucho de salir por ahí pues aprovechaba e iba también al cine con algún amigo o con mi hermana, o andábamos por los recreativos jugando al Pang o al Toki hasta que los (muy) macarras de turno nos amedrentaban y entonces salíamos por patas con alguna moneda de 25 pesetas de menos... pero eso ya se acabó, como diría la farandulera María Jiménez.
     Estoy hablando de la Magdalena: las fiestas de mi ciudad, Castellón, donde estuve desde el jueves hasta ayer domingo, que fue la traca final, pero yo no tuve fuerzas de encender la mecha. Sí. Es como en San Fermín pero sin toros ni tanto bullicio: la gente corre debajo de los cohetes siguiendo la ruta que les llevarán hasta la plaza del Ayuntamiento, donde se clausura la semana fantástica con un castillo de fuegos artificiales. Y como no podía ser de otra manera, Alberto y Emilio se apuntaron conmigo al espectáculo... sin comentarios. La semana pasada vine el sábado yo solo para ir con mi madre el domingo bien prontito a la Romería que nos lleva hasta la ermita de la Magdalena, pasando por Sant Roc de Canet; no fallo ningún año ni tengo intención de hacerlo nunca. Creo que las tradiciones, mientras sean buenas, se debe hacer lo posible para cumplirlas y cuidarlas, y yo por lo menos a esto no quiero faltar.
     Pero este fin de semana ha sido de traca mix. Y aunque ahora mismo acabo de llegar a Barcelona, tras vomitar en el tren, y me quiero ir directamente a la cama, quería plasmar primero en mi diario personal esta experiencia para que no se vuelva a repetir más. Pero como no voy a dejar a mi público con la miel en los labios, daré una pequeña avanzadilla de lo sucedido en mi casa estas 72 horas de descontrol... Si es que estoy saliendo más ahora, en la Universidad, que en toda mi vida. Y echo de menos ver cine...
     El jueves llegamos por la noche, dejamos el petate y nos fuimos a la colla de las amigas de mi hermana, que la tienen muy cerca de donde están las collas públicas más importantes; es fundamental diferenciar entre pública y privada: en la privada la gente paga por lo que bebe, y en la pública se va a gorronear dejando calderilla en el bote del local. Pero Emilio en eso es diferente también y soltó 6.000 pesetas el primer día; obviamente se las metió en el bolsillo a todas. Y bien que hizo, porque cuando volvimos de día Alberto y yo a mi casa para dormir-descansar, él allí seguía noquisepreguntarhaciéndoqué...
     El viernes más de lo mismo pero con mucha más gente, y el sábado mucha más gente aún. ¡¡¡Madre mía!!! Alberto compró una cámara desechable y no sé yo qué puede salir de ahí. Pero la verdad sea escrita que lo pasamos muy bien, a excepción del mismo sábado por la noche, cuando tuve una pequeña bronca con una tía de Valencia por culpa de la canción de Beck 'Loser'. Sí, perdedor. Además de que me estuvo diciendo que nuestras fiestas eran una mierda y que las Fallas sí que molaban. Yo ahí no me metí, pero le aconsejé que no volviera más. Y referente a Beck, le decía y le repetía que en el estribillo de la canción se escucha: "Soy un perdedor..." Y ella erre que erre con que era "So, open de door...". Y se estuvo riendo de mi inglés de EGB, primero en la plaza de Las Aulas y después en la Colla Bacalao: dos de los lugares más emblemáticos de la noche magdalenera-castellonense. En fin... para una vez que tengo razón en una discusión. Pero me quedé con su teléfono y ella con el mío, así que a ver si se le ocurre llamar para pedirme disculpas, porque yo fui un caballero y no le quise contradecir delante de sus amigas, haciéndole un mate "in your face" a lo Michael Jordan y dejándola en ridículo. ¡¡¡Pelandrusca!!!
     A mí me lo va a discutir si yo... soy un perdedor.
     ¡¡¡Magdalena Vitol!!! Me voy a la cama que esta tarde tengo clase...

3 sept. 2012

E-piso-dio 022 · Independence Day

(17-02-1997) De lo que recuerdo del surrealista sábado por la noche, tuvimos una más que interesante charla-coloquio acerca de lo que somos... y después estuvimos cantando: "Como yo te amo...". El viernes por la tarde, por fin, acabamos (de aquella manera) los exámenes del primer semestre y Alberto y yo nos fuimos al cine a visionar 'Independence Day', una americanada de las que vale la pena ver en las salas por el despliegue bélico (y los efectos especiales brutales) que el filme desprende. El trailer era acojonante y fue lo que nos captó, sobre todo con la explosión de La Casa Blanca por parte de una nave alienígena, pero el contenido aun lo supera, con un Will Smith ('El príncipe de Bel-Air') en plan héroe-patriota anti-invasión extraterrestre: nada que ver con E.T. y sus colegas en bicicleta... Porque si los americanos son únicos en el 7º Arte es por impregnar (de vez en cuando) de una emotividad tal a la devenir de los acontecimientos que yo me los imagino levantándose de sus butacas para aplaudir cuando por fin han abatido al enemigo... o cuando de repente aparece de entre las llamas el Ave Fénix que acabará por salvarlos a todos, y así serán felices y comerán perritos calientes hasta la próxima invasión.
      Y el sábado por la noche (¡Ay el sábado por la noche! "Nadie te amará..."), ya más descansados y habiendo hecho la siesta con pijama, como por esta vez decidí hace días que me iba a quedar el fin de semana aquí en Barcelona, Emilio hacía el mismo tiempo que había decidido por nosotros salir de fiesta (con nosotros), y su plan fue el de llamar a mi amiga María y a su amiga Lucía (rollete de vez en cuanto de Alberto) y a una tercera en discordia que yo no tenía localizada pero él sí: Alice (de padre francés y madre catalana). Si es que al fiera no se le pasa ni una...¡¡¡Y la chica está de traca mix!!!
     El crack de Emilio, para convencernos, nos dijo que como nosotros estábamos agobiados de tanto estudiar, pues él quedaría con nuestras amigas y haríamos botellón todos en nuestra casa hasta que fuésemos un poquito animados (o borrachas ellas, a él eso le daba lo mismo), nos comeríamos unas pizzas precocinadas para que no nos diese el bajón y en el furor de la batalla nos iríamos a la Sala Zeleste (Emilio, además, tenía la opción alternativa de enseñarle su habitación por dentro a Alice, antes o después de la Zeleste). Pero algo se truncó en su diabólico plan... y no fue más que las chicas querían cantar. Estaban ellas tan contentas que quería cantar: "Convéncete. Nadie te amará...".
   Pero antes, a lo que iba al principio: la conversación que marcó la noche y seguramente el resto de nuestros días (bueno, igual sólo ayer que lo estuve comentando con Alberto...): ¿A dónde vamos y de dónde venimos) ¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? ¿El huevo o la gallina? ¿Quién es más inteligente: el hombre o la mujer? ¿Hay excepciones o es una regla inmutable? “Somos lo que comemos”, esa fue la conclusión a la que llegaron María y Lucía. Alice dijo que ella más que comer lo que necesitaba muy a menudo era follar (y a Emilio casi se le revienta alguna vena de la nariz como al 'Fullet Tortuga' cuando le ve las tetas a Bulma), afirmación que fue del agrado del público masculino, pero estuvimos bastante contenidos estando allí María y Lucía. “Somos lo que somos”; Alberto y yo de nuevo coincidimos en uno de los grandes paradigmas de la naturaleza humana. “Somos un fraude”… dijo Emilio, y "también lo que ha dicho Alice". Y se tomó su enésimo chupito de Whisky brindando por ella. Y al final, como ellas querían cantar y nosotros estaba seguro que daríamos el cante pero sería divertido, nos fuimos los seis a nuestro karaoke preferido repitiendo la misma frase mientras bajábamos por el ascensor, a carcajadas: “No somos nadie”.
     Mira tú que el cancionero popular español es maravilloso, pero es que siempre que vamos acabamos cantando las mismas canciones: Emilio 'Amante bandido', que le viene como anillo al dedo; Alberto y Lucía a dúo 'Es por ti' de Cómplices, lo bordaron; Alice 'Ay que pesado' de Mecano (lo que no sé es si en alusión a alguien o porque a la chica le dio por ahí, ejem ejem) y yo me animé, de nuevo (no sé por qué) con la más grande: Rocío Jurado. Y si la última vez canté 'Como una ola', esta vez tocó 'Como yo te amo'. Y como desafino que es cosa fina, nos lo pasamos de maravilla...
     Y me dejaba para el final a María, que pensaba yo que con esto de Fin de Año y todo eso se me habría pasado un poco el cuelgue... pero haber quedado con ella este último mes para estudiar ha vuelto a despertar en mí esos sentimientos que prefiero que no conozca (aunque con la carita que le pongo, creo que ya no cuela lo de que sólo quiero que seamos amigos). Y verla ahí subida, en el escenario del pub, cantado 'La gata bajo la lluvia' de Rocío Durcal, mirándome con esos ojitos... ¡¡¡La patata se me descontroló!!! Y a partir de ahí, los sucesos se nublan por momentos y los chupitos se tornaron voladores... hasta convertirse en KO por Malibú con Piña & Submarinos (cervezas con pequeñas dosis de Vodka dentro): perdí el conocimiento y me tuvieron que traer a casa sin que le pudiese decir lo que realmente siento por ella. Y mejor, porque hubiese hecho el ridídulo. Ahora por lo menos, canto para mis adentros...
 
"Te amo tanto yo... te amo tanto yo ..."

20 ago. 2012

E-piso-dio 021 · Todos dicen I Love You

(03-02-1997) Sumergido… perdón, vuelvo a empezar. Ahogado en plenos exámenes (mis primeros desde que aterricé en Periodismo) y con un frío que pela (“la pela es la pela”) en Barcelona, he aprovechado el fin de semana para bajar a Castellón a ver y disfrutar de mi familia. Otros compañeros míos de clase que estudian aquí y viven también fuera se lo toman como una obligación (ir a saludar a los suyos), pero para mí es una necesidad. Me encanta, lo adoro y vuelvo siempre con una gran sonrisa y energías renovadas haya sido como haya sido la semana… y estas últimas no se me están dando muy bien, con lo cual la visita se tornaba ineludible. Claro, en el Instituto podías dejar un examen para el último día, pero el temariazo que nos entra en la Universidad hace que dicho suceso se convierta en una hazaña… mejor dicho: en un milagro. Y como los milagros dicen que no existen, pues eso: ando (nado) con el agua al cuello. Pero nada que no me merezca, repito. Aunque no me puedo quejar… ni lo voy a hacer. Soy el único culpable de mi presente y de mi futuro (a corto plazo).
            Ayer, en el trayecto Castellón-Barcelona en el tren me sucedió algo bastante curioso e inusual, y cuanto menos reseñable y comentable… y mira que mi vida suele ser bastante, bastante tranquila (un poco menos desde que conocí a Emilio, pero sin grandes sobresaltos). Pues iba yo sentado en el lado del pasillo en la parte izquierda fila 6, de cara al destino, y como tenía el asiento de la ventanilla libre pude dejar mi mochila allí tranquilamente, y me dispuse a escuchar en el walkman un variadito de canciones del Brit-Pop que me grabó Alberto con temazos de Oasis, Blur, Pulp, Suede, Elastica, Lush y demás grupos que han venido (y hemos visto) o podrían venir al FIB próximamente. Y entonces en eso que escucho un tumulto que viene del vagón de detrás del mío, me giro y veo aparecer a la chica más guapa que jamás había visto aparecer con unos cuantos paparazzi detrás de ella como agobiándola. Ella, monísima, con sus gafas de sol que le cubrían media cara aunque la tarde estaba bastante nublada, cuando llega a mi altura se para, les dice que por favor le dejen tranquila hasta Sants y que al bajar hará declaraciones, y se sienta a mi lado saludándome al pasar por encima de mis rodillas como si nos conociésemos de toda la vida. Los fotógrafos nos hacen unas cuantas instantáneas y le dan una tregua… Yo supongo que habré salido con cara de "peroquéestápasandoaquí", y espero no ser portada de ningún panfleto de la prensa rosa... pero bueno, supono que es el precio de la fama. Lo suyo es que me quedé sin habla al principio y luego ya me solté la melena un poquito (... muy poquito).
            Lo reconozco: siempre me ha faltado decisión. Tengo a la mujer más bonita del mundo sentada a mi lado en el tren, dándome conversación, majísima ella, con su mano derecha en mi rodilla izquierda, hablándome a unos milímetros escasos de mi boca… y me quedo tan bloqueado que ni siquiera le pregunto el nombre cuando, después de darme dos besos, nos despedimos. Ella me dijo que había sido un placer y no sé qué pensara ahora, a posteriori, pero el placer fue mío. Y yo sin tener ni idea si es una modelo, presentadora, la novia de un torero o yo que sé… pero famosa es, eso seguro, porque yo ya la había visto en la tele, pero como la suelo ver mucho y menos programa de cotilleos y esas cosas… no caigo quien es. Se la expliqué con detalles a Alberto, se lo conté a Emilio y a mi hermana, me dieron nombres y más nombres de posibles candidatas (que he buscado en Internet) pero nada de nada. La chica misteriosa del tren con la que estuve hablando de cine y de Woody Allen parece que no existe en el reducido panorama nacional de “tías muy, muy buenas y muy, muy simpáticas a la vez”. Aunque pensándolo mejor: si cualquiera de las fotos que me hicieron con ella (aunque parezca atontado) sale en alguna revista, sabré como se llama y a qué dedica el tiempo libreeeee... ¡¡¡Me las voy a comprar todas!!! Cómo salga será de traca mix. ¡¡¡Qué locura!!! Pero bueno: mañana tengo un examen importantísimo y ahora no me la puedo quitar de la cabeza. Sinceramente, ni puedo ni quiero…

7 ago. 2012

E-piso-dio 020 · Eduardo ManosTijeras

(21-01-1997) Como si no tuviese suficiente preocupación todos estos días con el comienzo de los exámenes y que en las noticias solamente nos bombardean con que Clinton, Bill Clinton juró ayer su segundo mandato (y lealtad absoluta) como Presidente de los EEUU, una amiguita de Emilio, aprendiz de peluquera, me cortó anoche el pelo a domicilio. El estilo al que me aniquiló lateralmente mi cabellera se hace llamar "transgresor o new age". Un estilo que, por supuesto, yo no entendí en absoluto desde que le vi desenfundar sus tijeras con aquel mango amarillo fosforito (y en mi cabeza comenzó a sonar la aterradora melodía de 'Tiburón')... y ese mascar cliche tan pasota y despreocupada. ¡¡¡Criatura!!! Este arte moderno, o mejor dicho des_arte moderno, me va a llevar en media hora al barbero más cercano a que me rape el pelo, como en el Colegio: con lo que yo me apreciaba mi media melena tan desgarbada... Ahora en mi cabeza tengo plantado un look mezcla de Albert Pla y aquel futbolista polaco que jugaba en el Atlético de Madrid hace un par de años de cuyo nombre no puedo acordarme. ¡¡¡Vaya castaña!!! Y la culpa es mía, que me dejo convercer siempre por Emilio. Como si no lo hubiese visto venir. Si es que en cuanto me pidió ser modelo de una amiga suya peluquera ya sentí un breve escalofrío, pero me dije a mí mismo: "La chica sabrá lo que se hace". Sí, practicar conmigo para su exámen de hoy, que aun no se ha sacado ni el curso de peluquería (aunque viendo la destreza de la susodicha, yo creo que no va a aprobar ni el recreo). Menos mal que por lo menos no me dejó como a Van Gogh... ¡¡¡Y mientras yo con estos pelos!!!
      "Y los exámenes... bien, gracias por preguntar". Aunque la verdad es que lo llego fatal: un auténtico desastre. ¿Qué le vamos a hacer? Nunca me ha gustado mucho estudiar. Cosa que también veía venir: no me pilla por sorpresa. No es como la escabechina de anoche. Pero que me quiten lo "bailao": el ciclo de cine con Alberto va de maravilla. Cada vez viene más gente a verlo (y a vernos) y estamos pensando en poner un microondas para que se hagan sus propias palomitas (Ojo, peligro de incendio). Para esta semana hemos elegido al director californiano Tim Burton (aunque todavía no tenemos muy claro cuáles vamos a proyectar: ¡¡¡Sorpresa!!!). Por otro lado, mi relación con María, pues ha dado un giro inexperado en los últimos días, y es que yo creo que las mujeres estas cosas se las huelen. No sé si debemos segregar algún tipo de aroma de felicidad que las hace ponerse celosas... pero estas cosas no se les escapan: desde que volví de Nochevieja, más feliz que una perdiz tras mi affaire gallego ('The Percebe Connection'), ha estado mucho más cariñosa conmigo. Hecho que me confunde, porque si ella tiene novio pa'qué estas tonterías y estos gestos más que "amistosos" que me tienen en vilo. En fin... En vilo voy a estar hoy pero por los exámenes, que empiezan mañana. Aunque lo peor de todo es que con cada tijeretazo de anoche me iba sintiendo más débil, y más débil... ¡Qué raro! "A ver si me ocurre como Sansón y pierdo mi fuerza cuando me dejen sin cabello". Esa sería una excusa perfecta para cuando me toque recoger las calabazas de febrero (que no me creería ni yo, a pesar de que la depresión post-melena está al caer). Como si no lo viese venir...

25 jul. 2012

E-piso-dio 019 · Un, dos, tres

(08-01-1997) Año nuevo, vida nueva… o eso dicen. Pues vivamos. ¡Viva!
         Después de pasar algo más tres semanas en Castellón (y ‘alrededores’) por las vacaciones de Navidad, esta mañana he vuelto a Barcelona para organizarme un poco antes de los exámenes que están a la vuelta de la esquina; el lunes re-comenzamos las clases. Y ya que hablo de la Universidad: ¡Qué poquito he estudiado estos días pasados! Pero bueno, así es la vida; mejor dicho: así es mi vida. Y no me arrepiento de nada…
         Ya no sé ni cuándo fue la última vez que pude escribir, porque a los pocos días de estar en mi casa, pasada la Nochebuena, a mi hermana se le quedó colgado el ordenador y tuvimos que llevar la torre a la tienda… y aún no nos la han devuelvo reparada, a día de hoy, porque se ve que tienen que traer una pieza de Alemania. ¡Malditos informáticos! Son los mecánicos del futuro (bueno: del presente). Y digo yo: ¡¿Cuánto se tarda en traer una pieza de cualquier ciudad germana hasta España?! ¡¿Qué lo traen, en burro?! En fin que con esas estamos, y después seguro que por haber tenido allí el equipo aguardando nos hacen pagar una burrada, nunca mejor dicho. Y claro, nada más venir aquí hace unos minutos me he puesto a escribir… porque como no están ni Emilio ni Alberto para comentar la jugada, me apetecía rememorar lo sucedido a las puertas de aquel castillo, o sólo por el mero hecho de teclear más o menos con sentido y sentir que de mí van saliendo palabras que forman un texto que guardaré para siempre también en mi corazón (por si este ordenador se queda colgado, le entra un virus o el disco duro revienta sin más y nos quedemos sin la información de dentro. Fenómeno destructivo que siempre tengo en cuenta, por eso suelo guardar cada cosa que escribo en un disquete).
         A lo que iba: Navidad, dulce Navidad. Pues la verdad sea dicha, dulce sí que ha sido, porque además de que mi madre es una excepcional cocinera y pastelera, a mí me encanta el dulce: soy muy goloso, como mi padre, y siempre que vuelvo a casa aprovecho la ocasión para ponerme las botas. Bueno, debo decir que ésta es la primera vez que regreso por Navidad… pero como si lo hubiese estado haciendo toda mi vida. Las cosas seguían y siguen igual por allí: me siento muy querido y apoyado siempre por los míos. Pero no iban por ahí los tiros (jejejeee) Y ya que menciono el tema del cariño y del apoyo, ¡¿qué más podría reseñar de estos días lluviosos de invierno…?! Hombre, pues ‘Fin de Año’.
         Ésta ha sido la mejor Nochevieja de todas las que yo recuerdo. Sintetizo: Emilio se vino a pasar unos días a mi casa, ya que el pobre pasaba sólo la Navidad, y entre Alberto y yo decidimos que se dividiera entre Barcelona y Castellón. Yo al principio tenía un poquito de miedo por el tema de mi hermana y todo eso (todo eso es ‘Emilio’), pero todo fue de maravilla y mi madre ha estado encantada con el muchacho. Se ha comportado como un hermano más y no la hemos liado mucho. Otra cosa fue cuando pisamos Peñíscola para pasar ‘Fin de Año’: no tengo palabras. Mis amigos de toda la vida de Castellón habían reservado un apartamento allí para pasar el 31 de diciembre, el 1 de enero, que era miércoles, y el día 2 por la mañana nos volvíamos a casa: yo a Castellón y él a Barcelona. Bien, la noche del 31 no pintaba muy bien cuando a eso de las 7 de la tarde, cuando empezamos a beber calimotxo, se puso a llover. Y a las 23:59 seguía lloviendo… Lo sé porque hacía ya bastante rato que Emilio y yo nos había fragmentado del grupo (yo detrás de él para que no la liase) y radiocasete en el hombro íbamos de puerta en puerta sonando la canción de Mecano 'Un año más' ("… Entre gritos y pitos los españolitos, enormes, bajitos hacemos por una vez algo a la vez…") y disfrazados con unas gafas de sol de plástico tamaño XXL de color fosforito (él de azul y yo de verde). El resultado de ir molestando a la gente, hablando de números, no fue el mejor: si llamamos a quince apartamentos, sólo en uno nos hicieron realmente caso. Eso sí, si hablamos de letras... y en este momento cabe hacer un inciso o un hincapié, ambos me valen, para decir que gracias a aquellas majísimas chicas gallegas que nos abrieron y se descojonaron de nosotros en nuestra cara, nos quedamos mano a mano allí con ellas hasta el lunes 6 (antes de ayer)… ¡Cuatro días más de lo previsto! Sin coste y sin cargo, pero de traca mix. Y como decía Mayra Gómez Kemp en el 'Un, Dos, Tres': ‘Y hasta aquí puedo leer’... Resumiendo: las mejores navidades de mi vida... 'Benvido 1997’ (Ya pasó uno más).

11 jul. 2012

E-piso-dio 018 · El Guateque

(25-12-1996) La Navidad es, para mí, el periodo del año más “felitriste”. Es como una boda pero sin la conga ni el ¡Vivan los novios!: hay muchos regalos, las mesas están redecoradas, se come mucho, se bebe más y se recuerda a los seres más queridos que ya no están entre nosotros. Es una época feliz y a la vez triste: “felitriste”. A mí no es que me guste especialmente, pero es lo que hay y trato de disfrutar de los míos a tope y del cariño que me dan… siempre.
            Nosotros en mi casa no llegamos a ser familia numerosa, así que cada año se suele acoplar algún tío o tía lejanos que no se han camelado a nadie más del árbol genealógico. Mi madre es una buenaza, por eso solemos tener invitados sorpresa cada final de diciembre que se apuntan a beber bien y comer mejor. Y yo reconozco que siempre he sido muy crítico y reacio a ello, hasta este 1996, que me la he comido con patatas: Emilio no tenía con quién pasar la Navidad y se va a dividir entre casa de Alberto, en Barcelona, y la mía en Castellón. Sus padres al final no han podido venir a Madrid, donde también tienen residencia, y el pobre se iba a quedar más solo que la una. Entonces Alberto y yo decidimos que hasta hoy lo pasaba en Barna con él, sus padres y su hermana, y desde ahora mismo ya estará llegando a nuestra vieja estación de trenes junto al parque Ribalta para hacerme compañía por aquí hasta pasado fin de año, que nos vamos juntos (él se apunta a todo) a Peñíscola, a choparnos como siempre por estas fechas porque seguro que llueve, con algunos amigos míos del Instituto (que también lo son del Colegio): mi pandilla de Castellón de toda la vida. Buena_gente.
            Emilio es un tío muy legal, pero sé como se las gasta, por eso tengo un poquito de miedo de juntarle bajo un mismo techo con mi hermana. He visto demasiadas películas donde la pija de manual cae en los brazos del malote de turno… véase Grease. Y no es que mi hermanita sea una niña tonta, pero es lo primero que me ha venido a la cabeza al imaginarme la situación. ¡Uf!, confirmado: he visto demasiadas películas. O llámame fantasioso y protector con mi hermana mayor, pero voy a tener que estar muy atento a cada paso que dé porque no las tengo todas conmigo. Es muy fácil ir al servicio de noche y equivocarse de habitación y meterse en una cama que no es la tuya. Es muy fácil si eres Emilio…
            Pero por lo demás, pues todavía un poquito empachado de anoche, que cenamos de maravilla (y sin invitados-familiares sorpresa). Mi madre, que es la mejor cocinera del Mundo, nos preparó de plato principal un pato a la naranja riquísimo, además de los típicos langostinos buenísimos, dos o tres canapés que preparó mi hermana y de postre tiramisú. Yo colaboré con unos ‘panBimbo’ de una mezcla que hago siempre de mayonesa, palitos de cangrejo y atún. Y siempre suelen sobras bastantes, pero a Emilio le encanta, así que hice más que menos y hoy cuando llegue le daré una sorpresa a modo de bienvenida. Además también bebimos cava Brut Nature, que te puedes tomar varias copas sin que te deje resaca (a mí me cuesta poco ponerme piripi, pero como tenía la cama cerca… un día es un día). Después, como todos los años, en la tele pusieron pelis de amor o de niños, como Pretty Woman o Solo en casa. Pues bien, este año, y sin que sirva de precedente, el lado femenino de mi hogar me ha dejado escoger a mí y no me he decantado ni por una ni por la otra, sino por… El Guateque, de Peter Sellers y dirigida por Blake Edwards, con banda sonora original del genial también Henry Mancini.
            A mí personalmente Peter Sellers me hace muchísima gracia, aunque más en su papel del Inspector Clouseau, pero en ésta hay un romanticismo que no aparece en la saga de La Pantera Rosa, y nos les iba a privar a mi madre y a mi hermana de un poquito de su dosis navideña de amor, paz y felicidad. Aunque paz en esta alocada fiesta hollywoodiense hay poca, y más bien desmadre y un camarero muy, pero que muy divertido (y embriagado).
            Las otras dos alternativas que barajaba, porque también las tengo en video, eran Splash, la de la sirena y Tom Hanks en NY, y la comedia romántica entre humanos Cuando Harry encontró a Sally… que no sé que me dice que después de la tertulia post-comida-navideña de hoy las vamos a ver (porque estando Emilio es mejor no comentar ni hacer mención que echan Ben-Hur, por si acaso le da por las batallitas romanas). [...]
            ¡Ya está aquí! Acaba de llamar abajo. ¡Todo saldrá bien! Así que me dispongo a guardar este nuevo documento con algunos más de mis pensamientos e inquietudes, apagar el ordenador y… ¡Feliz Navidad!

4 jul. 2012

E-piso-dio 017 · Superman

(18-12-1997) Últimamente no he estado muy animado para escribir; bueno, ni para escribir ni para nada: me cuesta concentrarme, estoy desganado y, encima, poco inspirado. Sumergido en plenos parciales de diciembre (a falta del último, el viernes), con adornos navideños por las calles, yo pensaba que me iba a comer más feliz el turrón este año... universitario. Pero bueno, nada nuevo bajo el sol: cuando uno no es un cerebrito, como es el caso, no se puede compaginar todo y hay que elegir… y yo durante muchas semanas de este otoño he escogido ver cine en vez de estudiar y estudiar, día y noche (y por las tardes también). Ahora, la verdad sea dicha, se me ha acumulado la faena y voy un poquito a contracorriente, pero no me quiero sulfurar más: en un rato viene María a repasar y tampoco quiero agobiarla con mis penas e inseguridades. Yo nunca me he arrepentido mucho de lo que no he hecho, así que…
          Conclusión: A los parciales que no he ido ya nada hasta febrero, y referente a los trabajos que no he presentado para subir nota, pues eso, que no me la subirán (¡Con la falta que me va a hacer!). Pero esto ya se veía venir… lo veía venir yo y lo veía venir Alberto, y a los dos nos ha pillado el toro; pero que nos quiten lo “bailao”: ayer proyectamos Superman, dirigida por Richard Donner y protagonizada por el malogrado Christopher Reeve, y mañana la segunda parte, con un 'trío calavera' de malos malísimos contra los que luchará el bueno de the Man of Steel, como le llaman los norteamericanos.
          De todos modos yo nunca he sido mucho de estudiar (vendría a ser mi kriptonita particular) y he ido sacando los cursos sin destacar, pero tampoco con el agua al cuello (como el gran Paul Newman haciendo de Harper, detective privado), y tampoco he entendido esa gente que vive para machacarse continuamente. Asumo que yo pierdo muy fácilmente la concentración, y a veces tengo tantas ganas de acabar un tema para ver una peli o alguna serie que piso el acelerador para auto-engañarme de que ya lo tengo todo hecho, y no me he enterado de nada. Siempre me pasa.
          Y para colmo María se ha estado dejando caer por casa día sí día también, aprovechando que Lucía viene a ver a Alberto, para que repasemos juntos lo dado en clase, sin darse cuenta de una vez por todas de que yo esa no es la lección en la que me quiero doctorar… pero al final lo voy a dejar por imposible. Por ahora la cosa está en improbable, y de lo poco que le puedo ir sacando Alberto a Lucía, su amiga, sabemos que le caigo muy bien y que está muy a gusto conmigo, y que compartimos muchos gustos, tanto por el cine como por la música, y además el año que viene se van a venir las dos al FIB con nosotros dos… y Emilio, que ya se ha apuntado también, vengan los grupos que vengan. ¡De traca mix!
          O sea, que como la cosa siga igual de aquí al final de esta primera evaluación… mejor dicho, este primer semestre (que ya no estoy en el Instituto), puede que el número de asignaturas que apruebe sea directamente proporcional a los colines que me coma, ¡como no me espabile!; y aunque yo nunca he sido la alegría de la huerta ni muy de salir, tampoco me he comportado como un salido profesional yendo regalándome por las noches, así que más o menos tengo lo que me merezco: una impoluta reputación de buen chico… y el resto ‘Strangers in the Night, nananananá’
          Y referente a la Carrera (mejor dicho, a la titulación), pues en este momento no es que ande muy ilusionado, pero sí creo que llegaré a hacer cosas importantes en el mundo del periodismo. No tengo muy claro el qué, pero estoy empezando y esperanzado… ya veremos cómo continúa. Por ahora me siento más cerca de Clark Kent que de Superman, tanto en este mundo como en mi relación con María, que perfectamente podría ser como la que tiene el superhéroe cuando lleva traje y gafas de pasta con su compañera Lois Lane; al que todavía no he tenido el placer de conocer, más allá del día de la fiesta de Medicina, es al Lex Luthor de la película: su novio. Resumiendo: visto lo visto, las únicas ilusiones que me voy a ir haciendo son las de que en tres días estaré en Castellón con los míos para pasar la Navidad. ¡Y en el 97… a volar!

23 jun. 2012

E-piso-dio 016 · The Wonders

(07-12-1996) Acabo de llegar de la sesión de las 16 h.; he ido con mi hermana al cine Rex, muy cerca de casa, a la sala de arriba. Hemos visto The Wonders, que creo que está dirigida y escrita, además de protagonizada, por Tom Hanks, uno de mis actores preferidos de los años 80 gracias a sus comedias divertidísimas… ¡Y me ha encantado! Nos lo hemos pasado de maravilla. La historia va sobre un grupo de jóvenes talentos que comienza a abrirse camino en el difícil mundo de la música, y gracias a su mánager (Mr. Hanks) y a su éxito ‘That thing you do’ consiguen ser nº 1 en los Estados Unidos (o eso me ha parecido ver y entender, porque entre que estaba emocionado y eclipsado por la belleza de Liv Tyler… pues eso). Y como en la Universidad a mi hermana ya le pedían este curso un ordenador más potente para poder diseñar, pues ahora estoy escribiendo esto desde su habitación, entre posters de ‘Melrose Place’.
   Como siempre me pasa (o casi siempre, vamos) me he sentido reconocido rápidamente con uno de los protagonistas; en este caso el batería de la peli, que casualmente al final se queda con la chica: se hace llamar ‘Espartaco’. Lo curioso de todo es que en una antigua sensación me ha invadido durante una de las actuaciones del grupo (ficticio, claro): ¿Qué estará haciendo tal estrella en estos momentos, en la otra punta del Mundo? Me explico: Cuando iba al Instituto (bueno, del año pasado en retroceso), comencé a preguntarme sin venir mucho a cuento qué estarían haciendo otros músicos, actores o deportistas conocidos en el mismo momento en el que me hacía la pregunta. De hecho, hace unos años en verano, estando en mi villa de Benicàssim con Alberto escuchando los ‘Guns & Roses’ se me ocurrió preguntarle a él eso, que qué estarían haciendo Axl, Slash y compañía en ese instante, allí donde estuviesen. Claro, por aquel entonces no entendíamos muy bien (o no queríamos creer) que nuestros ídolos estuvieran metiéndose de todo en Miami, Los Ángeles o Las Vegas y desfasando a tope… y yo creo que por eso dejamos de hacernos ese tipo de cuestiones. Hasta esta tarde, cuando me ha venido a la cabeza sin más qué estarían haciendo los que salen en la película. ¡Uf! Y yo qué sé. Pues cualquier cosa: tomando el sol en la playa, ligándose a unas tías buenas o fardando de que la cinta está siendo un éxito.
   Y aquí estoy yo, en Castellón con mi familia. Esperando a que llegue mi madre de su pastelería para cenar todos juntos y después, seguramente, veamos el fútbol, porque aunque no me guste mucho a mi hermana le encanta y también nos lo pasamos genial en cada encuentro, ganemos, perdamos o empatemos. Lo digo porque creo que hoy dan un partido amistoso de La Selección contra Francia, y supongo que palmaremos porque los “gabachos” son muy buenos y tienen un equipazo: recientemente semifinalista en la Eurocopa de Inglaterra, que ganó Alemania, como siempre, esta vez en la cuna del fútbol. Nosotros, para variar, no pasamos de Cuartos de Final. Algún día la suerte tendrá que cambiar, digo yo, porque tampoco es que juguemos tan mal, pero es que o por los penaltis o por Salinas… decimos adiós. “Ja vorem”. Por cierto, las palomitas del cine estaban malísimas. ¡No sé como siempre acabo picando!

15 jun. 2012

E-piso-dio 015 · Teen Wolf, 'De pelo en pecho'

(29-11-1996) ¿Hasta cuándo es aconsejable llevar chándal? O mejor dicho: ¿Cuál es la edad en la si llevas chándal a diario te miran como un bicho raro o se pueden reír de ti en tu cara? La respuesta creo que es ‘pasados los 17 o 18 años -como máximo-’ (a no ser que seas un habitual de los polígonos industriales... de noche y en fin de semana, es decir, con nocturnidad y alevosía). Cuando se acaba el B.U.P., y con él las clases de Educación Física (‘Gimnasia’ para los amigos), la gente, en su mayoría, no sé por qué extraño motivo pero deja de comprarse chándales, o como mucho se “agencian” uno bueno que ya les durará para toda la vida (salvo que la barriga dicte lo contrario), hasta que se jubilan, que entonces es muy “molón” ver a un veterano de guerra equipado con ropa deportiva, ¡claro que sí!, que se lo han ganado: ya toca descansar y disfrutar de las comodidades que nos da la vida… entre ellas el algodón de cintura para abajo (yo, personalmente, no recomiendo el maldito táctel, porque se puede caer en el error de que te confundan por la calle con un 'yonki').
   El ciclo de cine está siendo un exitazo, aunque debo confesar y confieso que ayer esperábamos más adictos para ver a los Ewoks y seguir haciéndose fotos con el Soldado de Asalto Imperial: en la sala habían algunas butacas vacías… cosa que solamente Alberto y yo tuvimos en cuenta puesto que el público asistente lo pasó por alto, pero por muy alto (vamos, tan alto que ni Sergei Budka lo saltaría con su pértiga). El motivo no fue otro que ver aparecer a Emilio con su chándal rojo Adidas y sus zapatillas a juego (pantalones, sudadera-chaqueta y deportivas)... que parecía un adolente de película de instituto americana de los años 80. Durante toda la emisión del Episodio VI pudimos observar que se hacían corrillos para hablar del tema… y nuestro compañero tan tranquilo, a nuestro lado, como si la cosa no fuese con él. De ahí que cuando llegamos a casa, y aprovechando que Emilio desapareció sospechosamente, Alberto, María, Lucía (su amiga) y yo no pudimos evitar debatir sobre hasta que edad es prudente ir en chándal a los actos públicos (y peor aún pareciendo uno de los Beastie Boys, que sólo le faltaban las gafas de sol, la gorra de lado y un reloj de cuco colgando de su cuello con una cadena de oro macizo). A todo esto, yo pienso que el modelito es espectacular y ya lo quisiera para mí, pero desde que este verano pasado yendo en autobús a Benicàssim me quedé medio-dormido y al despertar estaba medio-empalmado, por miedo escénico ya no me la juego a ir con ropa “desahogada” en lugares donde me pueda despistar porque… ¡ancha es Castilla!
   Y respecto a “nuestras amigas catalanas”, pues ninguna novedad novedosa-amorosa salvo que parece que, como dirían los americanos, Alberto ya está jugando en alguna "base" más que yo, que todavía sigo calentando banquillo con “mi querida” María. Y lo más raro de todo es que nunca menciona a su novio para nada… ¡¿Es normal?! Se supone que cuando uno o una están enamorados pues se llaman por teléfono para decirse cosas bonitas, y de repente suspiran si algo ñoño les recuerdan a ellos, y chorradas de esas que tan poquitas veces he experimentado… pero es que esta tía no me cuenta nada de nada. Igual de aquí un tiempo me dice que se casa y que si le puedo y quiero llevar los anillos. En fin… Menos mal que Alberto, que siempre está atento a mis silencios incómodos, cuando me ve que me quedo bloqueado que no sé que decirle a la muchacha, como mi mejor amigo que es, sale en mi ayuda y se las ingenia para que seamos los cuatro los que fluyamos en la conversación, ahora que parecemos parejas de dobles de tenis. Normalmente yo sigo callado, porque cuando esto me sucede me cuesta arrancar, pero no sé que haría sin él… siempre ¡al rescate!

8 jun. 2012

E-piso-dio 014 · Tommy

(22-11-1996) Dos meses después de mi aterrizaje (utilizo este término por todo lo que he alucinado desde que estoy aquí) en Barcelona, hoy me he despertado-levantado a ritmo de los The Who, uno de los grupos preferidos de mi padre (y que estoy empezando a descubrir y a disfrutar muy a tope): primero ‘Won't Get Fooled Again’, luego ‘Who Are You’ y ‘I Can't Explain’, seguido de ‘Pinball Wizard’, para acabar con la melódica e irrepetible ‘Baba O'Riley’. Encerrado en mi habitación jugando a simular un viaje ácido de los que sólo puedo imaginar por lo que me han contado y he visto en la televisión y leído en los libros... Así hasta tres veces, “desfaenado” y rebobinando esta Cara A grabada por Alberto de los grandes éxitos de esta mítica banda británica. En nuestro pequeño hogar en el centro de la Ciudad Condal tenemos estas cosas, que somos muy de rachas y de repetir & repetir lo que más nos gusta hasta que pasamos a otra cosa... Pues eso, a otra cosa.
Que Alberto es un megacrack eso ya lo sé yo desde hace muchos (muchísimos) años… pero día a día me sorprende más. En la Universidad, en Comunicación Audiovisual, todos las temporadas ofrecen una beca a un alumno del departamento para que ocupe de una especie de ciclo de cine, y todas las semanas, los martes y los jueves por la tarde, se ocupe de proyectar in situ alguna película referente al autor escogido por el becario/a. Pues bien, nunca antes habían seleccionado a un novato de primer año para que fuese el encargado de llevar dicha enmienda y voilà… siempre hay una primera vez (o eso dicen). ¡¡¡Qué genio!!! Nunca hay que subestimar el poder de mi amigo puesto que se ha camelado a la tutora (¡y qué tutora!) y ha conseguido el puesto. ¡¡¡Empezamos ayer!!! Y lo digo en plural porque nada más enterarse que había sido el elegido me lo vino a contar y a pedirme, por favor, que le ayudase a prepararlo. Y claro, yo encantadísimo.
En una alarde de originalidad sin precedentes decidimos que el primer tema sería, nada más y nada menos que... Star Wars (en estos momentos sonaría la híper conocida música de John Williams, o como yo la llamo ‘La marcha nupcial espacial’), y ayer por la tarde proyectamos La Guerra de las Galaxias con un éxito atronador (por los aplausos, digo). El martes que viene será el turno para El Imperio contraataca y el jueves El retorno de Jedi. Y mucho tuvo que ver la aportación de Emilio, todavía emocionado, que muy orgulloso nos dejó su Soldado de Asalto Imperial blanco para amenizar el evento. ¡Y hemos triunfado, vaya si hemos triunfado!... más que Massiel en Eurovision; eso sí, la mayoría del público asistente se podría catalogar dentro del término frikis, pero encantadores… y encantadoras, haciéndose fotos con nosotros tres y el soldado. O únicamente con el soldado: es lo que tiene salir por la televisión. Después hasta nos fuimos con ellas a tomarnos unas birras a la cantina de la Universidad: ¡Vaya tela, tenemos hasta groupies! En fin, que sólo nos faltó acabar escenificar una épica batalla con espadas láser…
Yo, a petición de Alberto, le preparé para que él hiciese la presentación una especie de discurso, bastante sencillo pero que sintetizaba muy bien tanto lo que íbamos a ofrecer al público durante este 1996/1997 como el porqué habíamos decidido empezar con la trilogía de George Lucas; “Y que la fuerza os acompañe” tiene mucho filón como conclusión de cualquier charla-coloquio, así que... La gente hasta nos hizo preguntas, al estilo de una mesa redonda en un pequeñito salón de actos muy bien acondicionado... pero con una mesa rectangular de escuela, donde estábamos nosotros sentados con el público enfrente en unas butacas muy logradas. ¡Qué alu_cine! Emilio no dijo nada, sólo que el soldado era suyo, y se inventó que perteneció realmente a uno de los extras que aparecieron en las tres películas... es decir, a su padre. ¡Como siempre el que más ligó fue él!
Y ahora voy a darle la vuelta a la cinta, poner la Cara B y bailar frente al espejo haciendo que toco la guitarra como Pete Townshend, canto como Roger Daltrey y aporreo la batería como el fallecido (y genial) Keith Moon en ‘My generation’, mientras me preparo a coger el tren para irme a pasar el finde a Castellón junto con los ‘míos’ y comerme así un buen trozo de coca de tomate que me apetece un montón…

“People try to put us d-down (Talkin' 'bout my generation)”...
"La gente trata de ponernos hacia abajo (Hablando acerca de mi generación)"...

31 may. 2012

E-piso-dio 013 · Mallrats

(14-11-1996) Se me está poniendo muy dura... la vida universitaria. Y más tener que con_jugarla con la contemplativa de antaño. Nunca he sido muy vago (¡Atención al adverbio “muy” que indica que algo sí lo he sido!), pero es que jamás me ha gustado (ni me gusta, ni me gustará) estudiar en demasía... más bien gustarme, lo que se dice y se entiende por "gustarme" me gusta poco: lo justo para aprobar sin necesidad de cubrirme de gloria. En mi carrera estudiantil no he sido ni notable ni sobresaliente: más bien aprobado raspado y, en ocasiones, he progresado adecuadamente, eso sí, siempre dejándome llevar. Pero soy consciente de que llega un momento en la vida de cada universitario (cada uno de los que no hace los deberes a tiempo) en el que debe tomar una decisión crucial que marcará el resto del semestre, ya sea el primero o el segundo: ¿Cuál me dejo para septiembre?
   Hace varios días que desgraciadamente no escribo nada, y desde que comencé a plasmar mis ideas, pensamientos, incertidumbres y mi versión de los hechos en papel o en el ordenador nunca jamás me había tirado casi dos semanas sin abrir el chorro de las chorradas, pero estas últimas jornadas deben haber sido para mí lo que se conoce como 'la excepción que confirma la regla'... de que estudiar no es lo mío y además me agota. La palabra “estudiante” pensaba, en un tiempo muy lejano, que venía de la combinación entre “estudia” y “antes”, es decir, significaba 'aquella persona que dedicaba un tiempo más o menos adecuado a preparar una gran cita educativa’, y claro, todo aquel que no actuaba de ese modo era un mal estudiante (haber estudiado antes): ¡Vaya tonterías pensamos cuando somos niños!... Nos hacemos mayores y las tonterías pasan a ser... adultas. Paradigma del grado de estupidez humana proporcional a la edad.
   Reconozco que siempre he preferido (mucho) más ver una película que coger un libro, y cuando digo ‘libro’ me refiero tanto a uno donde aparezcan problemas sin resolver o fórmulas imposibles, como a uno en el cuál al final se resuelvan y el chico se quede con la chica, consiga sacar la espada incrustada de la piedra o llevar el anillo a la Tierra Media, dependiendo del género más que del número. Sucede ahora que en la Universidad, por mucho que ya me había mentalizado a no volver a caer en la tentación, me ha vuelto a pasar (porque siempre re-tropiezo), y día a día me engaño a mí mismo e quando arrivo a casa lo que me apetece de verdad es ver Friends o algún peliculón sorpresa, como ayer miércoles, día de Champions Filme, que Alberto subió uno de traca mix del videoclub, viéndome así, desmoralizado tanto porque se me acumulan las prácticas y los temas por estudiar como por mi relación estancada de amigos_para_siempre con María, que sí, muy bien, somos ya muy amiguitos, incluso compañeros de grupo... pero sin derecho a roce (ni siquiera con el codo y sin querer). En fin, continúa la leyenda...
   Y en esas que la película que trajo, junto con una bolsa de papas y una Coca-Cola de 1,5 litros medio bastante fría, era la comedia indie Mallrats. Hoy, el día después, todavía estoy con la sonrisa en la cara recordando las aventuras y desventuras de Brodie (Jason Lee), el prota, un obseso de los cómics & los videojuegos que está enamorado de la ‘Brenda Walsh’ (Shannen Doherty) de la serie Sensación de vivir, a la que acaba de perder por culpa de su pasotismo y de un auténtico cachas guaperas (Ben Affleck). Y todo esto sucede dentro de un centro comercial a las órdenes del director Kevin Smith, que además tiene un papel crucial en la cinta (y supuestos poderes paranormales) junto con un colega suyo de toda la vida bastante friki también: son Jay & Bob el Silencioso, y ayudarán a Brodie y a su mejor amigo a recuperar a sus respectivas novias en un programa de parejas en televisión que, precisamente, se rueda in situ en aquel recinto tipical USA. Y yo digo, con genialidades así ¡¿cómo voy a estudiar?!

21 may. 2012

E-piso-dio 012 · Los Intocables de Eliot Ness

(04-11-1996) La semana pasada fue bien, gracias, y el fin de semana en Castellón mucho mejor, como el título de la ya mítica canción de Los Rodríguez que este verano ha sonado en todos los garitos de Benicàssim: “… Iremos a comer, iremos a cenar, pero nunca iremos juntos al altar…”
   Llegado noviembre parece ser que mis miedos & temores sobre el qué pensará de mí María, del día que nos conocimos, han ido desapareciendo… en un 60 por ciento. Y como yo soy así le dije que sí a formar grupo juntos en un trabajo de clase que tenemos que hacer acerca del impacto de Internet en la sociedad actual. Eso para este primer trimestre. En el segundo nos adentraremos en cómo pensamos que podrá llegar a repercutir este fenómeno en el futuro más inmediato. "¡Uf! ¿Internet en el futuro? Y yo que sé… ya lo averiguaré". Por lo menos a diferencia de en el Instituto aquí estoy pensando por mí mismo. Otra cosa será las conclusiones que salgan de mi más o menos inspirado razonamiento. Y ya que saco el tema de mi raciocinio, mi respuesta a bote pronto fue: “No lo sé. No tengo ni idea”. La pregunta en cuestión, nunca mejor escrito, es el tema más interesante de mis conversaciones con Alberto durante los últimos días: “Y si hiciesen una película juntos Bruce Willis y Kevin Costner, ¿a cuál de los dos doblaría el gran Ramón Langa?”
   Reconozco que cuando era pequeño confundía a Al Pacino con Robert de Niro y muchas veces no acertaba qué nombre correspondía a la cara que estaba viendo en la televisión, pero eso fue de pequeño, seguramente porque en muchas de sus películas tenían el mismo doblador del inglés al español. Mi hermana, por ejemplo, siempre confundía por su físico a Rossi de Palma con Martirio y viceversa, y viendo Mujeres al borde de un ataque de nervios dijo, estando en casa con mi madre: “Mira, la cantante sin peineta”. Cosas de niños. Pero la semana pasada mi compañero y yo estuvimos debatiendo varios días, hasta altas horas de la madrugada, con presencia de un inmutable Emilio, sobre si se diese el caso de que, por ejemplo, en La Jungla de Cristal 4 o en El Guardaespaldas 2 coincidiesen en cartel el bueno de Kevin Costner y el adorable Bruce Willis, ¿a cuál de los dos doblaría Ramón Langa?, seguramente la 2ª voz más famosa en el panorama nacional, en lo que a doblajes se refiere, tras Constantino Romero (famoso por “ser” Clint Eastwood). ¿En cuál de los dos actores, si cerramos los ojos, vemos la voz de Langa?
   No llegamos a ninguna conclusión óptima y nos fuimos a la cama lunes, martes y miércoles. Al día siguiente, el jueves, coincidió que vino Angels, la hermana pequeña de Alberto, a nuestra casa para utilizar Internet (porque en su casa se había caído la Red) y le preguntamos, para tener una visión femenina de los hechos, cuál sería su elegido: Willis o Costner. Su respuesta, a modo de pregunta, se nos había pasado por alto y aún añadió más sombras al dilema: “¿Cuál de los dos es más taquillero?... Pues ese”. Y como colofón nos confesó que en su clase había un niño al que sus padres había puesto por nombre (y me aseguro de que estoy sentado antes de escribirlo): Kevincosner. Sí, todo junto: ¡Kevincosner! Ay mama.
   Esta mañana, navegando por Internet, he estado informándome sobre mi peli favorita del mismísimo Kevin Costner, el genuino, que es Los Intocables de Eliot Ness, dirigida por Brian de Palma, con un genial Sean Connery y un magistral Robert de Niro como Al Capone (¡Menuda escena la del carrito de bebé cayendo por las escaleras de la estación de trenes!... inspirada en El Acorazado Potemkin) y he averiguado que en ese film no fue Ramón Langa quien le dobló. ¡No, no, no! Y ahí tenemos la respuesta: resumiendo, Bruce Willis es más imprescindible, por lo tanto es el elegido. Un Gallifante para mí.

14 may. 2012

E-piso-dio 011 · Evasión o Victoria

(28-10-1996) ¡Hoy he vuelto a la Universidad! Diez días después, en clase, me he re-encontrado con María. No ha ido tan mal la cosa, diría yo… más que nada porque me he hecho el despistado entrando por la puerta contraria a donde estaba ella y saliendo antes de que el profesor acabase. Así toda la mañana. Ahora, además, se pensará que soy un friki, pero bueno, lo asumo: aún no estoy preparado para un careo.
   Ayer por la noche volví de Castellón de pasar el fin de semana con mi familia, ya que el anterior no fui víctima aún de la resaca, y hoy, a primera hora, me he armado de valor para regresar a las aulas. Pero ¿por dónde iba? ¿Dónde me quedé? A sí, todavía no había empezado a llover como en Cantando bajo la lluvia, ni yo a abrazar farolas, también como en Cantando bajo la lluvia… y María y yo nos estábamos conociendo mejor en la fiesta de Medicina, al igual que Alberto y Lucía, su amiga, también encantadora. Mientras, Emilio danzaba a nuestro alrededor como si se tratase del mismo Dionisos, dios del vino y las mujeres… Y a mí más bien me recordó al propio Jim Morrison en estado de exaltación de la amistad, aunque él nos confesó que creía que no había tomado drogas… ¡¿Creía?!
   En aquel mismo instante la noche pintaba bastante bien: no sé por qué motivo (azar, casualidad o destino) pero allí estaba yo, hablando con María, mi compañera en 1º de Periodismo, a la no había podido evitar mirar varias veces en clase porque físicamente me sentía atraído por ella; pero al conocerla me gustó mucho más… ¡De traca mix! Y encima éramos los héroes de la noche, sin quererlo, como en Espías como nosotros, Dan Aykroyd & Chevy Chase ligándose a dos bellísimas catalanas y las otras chicas que nos rondana nos daban una frotadita cariñosa en la espalda como claro símbolo de devoción… Y todo por vacilar a los “seguretas” del recinto. Y claro, yo me creí invencible.
   Después del concierto comenzó la Disco Móvil, y en una de aquellas, como no, me dejé llevar por el ritmo de John Travolta & Olivia Newton John en Grease con su ‘You’re the one that I want’ y arrastré a la pista de baile (véase el centro del campo de fútbol) a una encantadísima María para que me acompañase en la coreografía mientras yo, con mi inglis pitinglis, cantaba aufórico: Yuar deguan dataiguan... uh, uh, uh Joni. Y a medida que íbamos intimando más, como tan pocas veces a mí me había sucedido con alguien que acabas de conocer, y bajo los efectos del alcohol, comencé a decirle frases del tipo: “Es que parece como si nos conociésemos de toda la vida”. Pero el cenit de la fiesta llegó con la ‘Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder’ de Peret cuando la gente se volvió loca, justo cuando la tormenta hacía su aparición estelar y comenzamos a sentir las gotas en nuestra cabeza que penetraban por las goteras de la carpa... Aquel instante fue el elegido por ella, tan simpática y tan natural como estuvo en todo momento, para quedarse mirándome fijamente con una medio sonrisa, tan dulce, y parafraseando a Casablanca a su manera me dijo, mientras me acariciaba su mejilla izquierda con su mano derecha: “El Mundo baila rumba y nosotros nos enamoramos”. ¡Madre mía! ¿Qué podía hacer yo? ¿Eso no son “señales”?...
   Hay una escena en Sueños de seductor en la que Woody Allen se cita con una ninfómana que le está lanzando todo tipo de indirectas, y cuando el bueno de Woody ataca a la yugular ésta le para los pies. No es que diga que María sea una ninfómana, ni mucho menos, pero es que ¡yo que iba a saber que tenía novio! Pues sí. Ella me pidió disculpas por si malinterpreté sus palabras, pero me dijo que estaba tan a gusto que le salió solo... antes de hacerme la cobra, cuando yo, poseído por el espíritu de Humphrey Bogart me abalancé sobre ella.
   Lo reconozco: siempre he sido un poquito como Léolo, el niño fantasioso de la película de su mismo nombre que para no volverse loco repite: "porque sueño, yo no lo estoy". Y además bastante inseguro... por eso ante aquella tesitura me vine arriba. Dicho esto, y una vez ella me dejase claro que tenía novio, que supuestamente estaba por ahí pero que no le hacía mucho caso… yo me quedé de piedra. Pero no de piedra pómez, sino de piedra de roca. Paralizado, sin habla, avergonzado… y encima medio-tocadito. Aquel fue el momento ideal de entremezclarnos las dos parejas. A partir de ahí la noche, a pesar del anterior altercado, transcurrió con normalidad: Emilio desapareció, Alberto y Lucía se empezaron a enrollar y yo me quedé con María tratando de arreglar el Mundo. Antes, hubo un momento en que pensé en desaparecer de allí, visto lo visto y el ridículo que había hecho, pero me supo mal por si al irme yo la amiga de María se sentía mal por quedarse ésta sola y se iban juntas a casa… no sé. La verdad es que me quedé por Alberto, que estaba en sintonía, y también porque seguía estando muy a gusto con María, y por eso hubo una parte de mí que me decía que no podía tener novio, porque si lo tenía ¿dónde narices estaba? ¡Yo tengo una novia así y me hago más correoso que un central italiano!
   Y se hizo de día y la fiesta se apagó, y entonces las acompañamos a la calle Balmes, donde compartían piso también de estudiantes, pero antes hicimos una parada para desayunar muy cerca de allí. Y yo aquello lo entendí como una segunda oportunidad (tenía que ser mi particular Desayuno con Diamantes)... y se convirtió en mi segundo fracaso personal de la jornada. ¡Joder! Tampoco lo vi venir: María se quedó medio-dormida en mi pecho, hablando de sus grupos de música preferidos, sentados en aquella cafetería, mientras Alberto y 'la otra' seguían comiéndose la boca. Y empezó a decirme yo qué sé de lo a gusto que había estado conmigo y de la suerte que tenía de que fuésemos a la misma clase cuando yo, de repente, me volví a lanzar mecánicamente muy despacito y… […]
   Hay una melodía en el cine que todo el mundo reconoce: es la de Tiburón, cada vez que aparece el depredador. ¿Verdad? Pues yo estaba tan embriagado de amor que no me enteré que por la puerta entraba el novio de María. Sí, al final sí que tenía novio: un armario ropero rubio. Y del susto me caí de la silla cuando Lucía nos avisó. Bueno, gajes del oficio. Pero ante el descojone general, y aprovechando que María fue a saludar a su Mr. Mazas, yo aproveché y decidí con una bomba de humo ponerle fin a aquel partido que había comenzado bastantes horas antes, y regresé a casa dando tumbos y más desmoralizado que nunca repasando esta concatenación de sucesos que quedará para siempre en este documento de Word (a no ser que lo acabe de escribir y lo tire a la papelera). Pero lo peor fue no poder levantarme para coger el tren el viernes al mediodía y después quedarme sin billetes para estar con los míos el finde. Luego, de la vergüenza, esta semana pasada no fui a clase y me la pasé con Alberto y Emilio jugando en el ordenador horas y días al PC Fútbol. ¡Qué locura! Fichando jugadores de los que nunca había oído hablar, eso sí, con el Club Deportivo Castellón.
   No sé… quizás hubiese tenido que quedarme hasta el pitido final, hacer la de Pelé y que el público me sacase de allí a hombros como en Evasión o Victoria, pero estoy acostumbrado a perder. El amor para mí, por ahora, es como una película de la que no he sacado entrada. Veremos qué acontece en los siguientes pases…

9 may. 2012

E-piso-dio 010 · Network, un Mundo implacable

(23-10-1996) ¡¡¡Cuánta razón tenías Andy Warhol!!!: “En el futuro, todos tendremos 15 minutos de fama”. El quid de la cuestión es cómo administrarlos.
   La vida real no es como el final feliz & perfecto de Pretty Woman cuando el príncipe, a ritmo de ópera y en limusina, va a rescatar a la princesa de su torre en el castillo del Reino encantado. ¡Estas cosas solamente pasan en las películas (y en contadas ocasiones en la vida real)! Por eso yo nunca he creído en el amor a primera vista, por su falta de reciprocidad; bueno sí, a veces sí... Sí que creo en el amor a primera vista cuando veo una película y me encanta, escucho una canción o me como un pastel hecho por mi madre, pero entre otra persona y yo, no. Más de una vez, en el Instituto, me sentí como el magistral Bill Murray tratando de ligarse a Sigourney Weaver en Los Cazafantasmas... pero la chica en cuestión me debió de ver a mí como Alien, el octavo pasajero. Sí, todos los típicos tópicos que uno se pueda imaginar si hablamos de rechazo chico-chica, y que ya están inventados, me han pasado a mí, e incluso seguro que alguno lleva mi nombre sin que yo lo sepa al estilo “Plantón Andrés”... hasta que un buen día me dije: ¡Basta ya de sufrir! Y el que se plantó fui yo.
   Y así fue, y así ha sido… hasta ahora, porque nunca me ha gustado hacer el ridículo ni que me dejen en él: suelo tener sentimientos que me diferencian de algunos humanos e incluso de casi todos los robots (no es el caso de Terminator o Robocop, claro está), por eso esto que estoy escribiendo y recordando al mismo tiempo espero que nunca jamás me vuelva a suceder. Pero para entenderlo mejor y aprender de mis propios errores tendré que regresar al jueves por la noche, a la ‘Fiesta Toga’. La primera conclusión, la más severa, sería: “Con lo bien que estaba en casa ¿Para qué fui a aquella bacanal? Si ya sabía yo que iba a ser un desastre…” Pero uno siempre tiene esa duda existencial de “bueno, por dar una vueltecita tampoco me va a pasar nada”. ¡Ja!
   Prosigo con la explicación: Un poco detrás de la Facultad de Medicina, pero lo suficientemente cerca como para que fuésemos a pie… vestidos de romanos, hay un campo de fútbol, al lado o dentro de una Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, si no me equivoco, que fue el lugar elegido por los alumnos de Medicina para instalar la carpa que acogería el evento, amenizado por el grupo Los Sencillos, cuyo hit ‘Bonito es’ tocaron hasta en 3 ocasiones: para empezar el concierto, para acabar su repertorio y en el último bis, cuando tres energúmenos en calzoncillos al estilo de los Cabezas huecas invadieron el escenario al grito de… “¡Miqui, Miqui, Miqui!”.
   Sí, éramos nosotros tres: Alberto, Emilio y yo, siendo observados y juzgados ante la atenta e implacable mirada de cientos (incluso miles) de 'compañeros', como sucede en el filme Network... y menos mal que ninguno llevaba cámara de fotos para inmortalizar el momento; un público asistente que lo que quería era entretenerse y emborracharse, y el mini-espectáculo que ofrecimos fue más bien lamentable… aunque con un puntillo de divertido. Y entre todas aquellas personas estaba ella: María.
   María, como la prota enamoradiza de West Side Story, como la institutriz rebelde de Sonrisas & Lágrimas…  María, de L’Hospitalet de Llobregat: así se llama la chica en cuestión por la cual llevo tres días sin ir a clase, ya que estudia también Periodismo. Confesaré que le había echado el ojo en clase, incluso diría que habíamos cruzado alguna mirada furtiva, pero no pasé de un vergonzoso saludo de los míos levantando las cejas e hinchando un poco los mofletes: soy así de simple. Pues durante la ‘Fiesta Toga’ me pareció verla en un par de ocasiones, pero desapareció, y fue después de nuestro pequeño incidente (la seguridad del recinto nos tuvo que invitar a bajar del escenario ante el abucheo general) cuando ella vino a la barra donde estábamos nosotros tres (asombrosamente como héroes de la noche para el sector femenino de la velada) y me dijo: “Con lo tímido que eres en clase... y no veas tú la que has liado. Por cierto, me llamo María”. A lo que yo contesté: "No te pienses que soy siempre así... Bueno, y me llamo Andrés".
   Si jugásemos al Quién es Quién costaría adivinar quién soy yo y quién es ella, porque ambos somos altos y delgados, tenemos el pelo medio corto y de color castaño, llevamos gafas de pasta y nuestra nariz se parece más a la Tom Cruise que a la de Brad Pitt. Bueno, y que yo soy un hombre y ella mucho más guapa que yo. Y fue de este último de quien comenzamos a hablar cuando yo le dije que me encantaba el cine y ella me preguntó si había visto Seven. ¡Como no! Menudo peliculón, sólo superado por Pulp Fiction, bajo mi punto de vista, como el Mejor Film de lo que llevamos de los 90’s (escribiendo de memoria y un poco confuso, aún, por todo lo acontecido). Ah, bueno, y también se sale Sospechosos habituales, ese status social en el que acabamos de entrar a puerta gayola y por todo lo alto... lo alto del escenario.
   Yo cada vez estaba más suelto gracias a las birras y sentía que conectaba con ella: mi Dragon Khan subía y subía, preludio de que pronto comenzaría la caída en picado y empezarían los chillidos y la gente empieza a taparse los ojos, pero mi estado eufórico distaba años luz del de Emilio, que se iba besuqueando con toda aquella muchacha que se le ponía a tiro. Mientras, Alberto hizo migas con la amiga de María; ésta es una norma no escrita entre nosotros: cuando alguno de los dos le presta más atención de lo normal a una chica, el otro, si hay amiga de por medio aunque sea igual de 'maja' que E.T. o Willow, hace las veces de cordial acompañante; y normalmente suelo ser yo el del papel secundario, pero en lo que llevábamos de noche me estaba mereciendo el Oscar al Protagonista... iluso de mí.

Continuará…

3 may. 2012

E-piso-dio 009 · Desmadre a la americana

(17-10-1996) “Toga, toga, toga, toga, toga, toga…”
   Es lo que tiene haber crecido con las reposiciones en televisión de la súper saga Los Albóndigas en remojo, que me conozco todas las paridas de las pelis míticas de los 80’s, por eso cuando ayer por la noche llegó Emilio a casa con una sonrisa de oreja a oreja y nos dijo, a Alberto y a mí, que nos había apuntado a los tres a una ‘Fiesta Toga’ en la Facultad de Medicina yo ya sabía lo que hoy por la noche iba a acontecer; por lo menos sé la indumentaria que debemos llevar para entrar, y después el devenir de la velada es todo una incógnita, aunque tratándose de Emilio & ‘Fiesta Toga’ me temo lo peor. Por lo menos, siendo en el Campus de Medicina, siempre habrá alguna enfermera libre que nos haga el boca a boca si caemos inconscientes por ingestión desenfrenada (= indigestión) de alcohol… aunque yo espero que no suceda (lo segundo), pero tampoco me quiero engañar: ¡Fiesta Togaaa!
   Años atrás, en mi época del Instituto, me imaginaba que al pisar la Universidad me iban a estar esperando los de alguna Fraternidad para que un talento como el mío no fuese por libre en el Campus, pero a mí desde luego llamarme no me ha llamado nadie, y si lo han hecho estaría comunicando, porque no me he enterado. Aunque como representante más gamberro de la vida estudiantil en casa tenemos a Emilio, educado en Colegios Mayores y curtido en mil fiestas, que suele estar metido en todos los tinglados que van saliendo en este primer mes del curso, ya que a eso dedica su tiempo libre… a la espera de encontrar “algo” que le motive a estudiar: pasa más horas en las cantinas que los propios mariachis de México DC. La versión que conozco de él es una mezcla del guaperas caradura de Tim Matheson y del anarquista incontrolado John Belushi en Desmadre a la americana, película de ¡¿adolescentes?! de finales de los 70’s con una banda sonora de traca mix*, dirigida por John Landis, que también cuenta en su haber con la muy mítica Granujas a todo ritmo, una auténtica Obra Maestra; ¿Recuerdas a los Blues Brothers? Pues él es el director, y éste es el film que hizo famosa la… ‘Fiesta Toga’.
   Pues eso, supongo que ahora estaremos escuchando un poco de música en el comedor, cortesía de Alberto, y después tendremos que ir preparando nuestros disfraces (sandalias, sábanas blancas y coronas de laurel) de emperadores romanos… o sus antepasados en la Antigua Grecia, cosa que ni me apetece ni me motiva mucho pero no quiero ser el aguafiestas del grupo. Y de lo que suceda esta noche seguiré informando, con o sin resaca, en próximos telediarios.

*Especialmente es memorable la interpretación de la canción “Shout” por parte de Otis Day & The Knights en la multi-mencionada ‘Fiesta Toga’, con coreografía incluida de toda la fraternidad Delta House. Esta banda ficticia concebida para la película se hizo famosa a raíz de esta actuación y popularizó aún más el temazo pegadizo de The Isley Brothers (de esto no tenía ni idea, pero es lo que tiene la suma de ‘Tener inquietudes cinematográficas’ + Internet).

30 abr. 2012

E-piso-dio 008 · 1997 Rescate en Nueva York

(14-10-1996) Como cantaba Bob Geldof con su grupo The Boomtown Rats, y parafraseando a aquella asesina de San Diego llamada Brenda Ann Spencer (el nombre lo he tenido que buscar en la Red) que un buen día se levantó y comenzó a disparar al azar a diestro & siniestro para animarse el día con una escopeta que le había regalado su padre, cuando al ser preguntada por qué lo hizo dijo: I don´t like Mondays… Supongo que esto es algo que se podría equiparar a todos los estudiantes (me refiero a que no nos gusten los lunes, no a lo otro, claro está, sólo al alcance de algún que otro pirado); pues este lunes, para mí, es especial, cuanto menos diferente al resto… de mi vida. ¡A mis 18 años tengo móvil! No me lo creo: de traca mix. Menudo regalazo nos ha hecho mi madre a mi hermana y a mí este fin de semana, que dejamos de jugar con los walkie-talkies hace unos añitos, y ahora vamos a poder hacer y recibir llamadas y, encima, enviar mensajes; ah, y también recibirlos. Yo que años atrás miraba los teléfonos inalámbricos militares que salían en el Equipo A, estilo ladrillo, y me decía: Algún día la tecnología avanzará y tendré uno entre mis manos. Y ahora lo observo, investigo y actualizo la hora, con su pantalla tamaño sello de correos y sus teclas que se iluminan cuando las pulso… y esa antenita tan mona de color negro a juego con la carcasa trasera del celular. El frontal es azul eléctrico por la parte de abajo y verde pistacho por la de arriba. ¡Que maravilla!
   Igual hace unas décadas se pensaba que el Mundo iba a evolucionar mucho más deprisa todavía y que en su futuro inminente (nuestro presente actual) la gente se transportaría en coches voladores o comería cápsulas concentradas al estilo pastillas para el caldo de Maggi, pero no como complemento, sino como alimento total. ¡Ja! donde esté un buen chuletón... Mientras, la Humanidad, subida en este Planeta en peligro de extinción, no parece que gire como ellos suponían antaño que lo haría; y mira que Internet dicen que va a ser lo más grande del siglo XX, pero bueno, nada que ver con como veía el principio del siglo XXI, a finales de los años 60, el gran maestro Stanley Kubrick en su 2001: una odisea del espacio. Una película que se estrenó antes de que, presumiblemente, pisara el hombre la Luna por primera vez (y última hasta le fecha). Alberto dice que este hecho es mentira y una invención de marketing para poder decir ’Nosotros fuimos los primeros. Ahí está nuestra bandera que lo demuestra’, y que se grabó en el desierto de Arizona… basándose en la propia película de Kubrick. ¡Vaya tela con la Guerra Fría!, que a mí me deja helado.
   O las comunicaciones que, a principios de los 80, John Carpenter nos mostraba en su futuro apocalíptico de 1997: Rescate en Nueva York. ¡Brutal! Con Kurt Russell como Snake Piissken, un convicto exmilitar condecorado, más chulo que un ocho, con su parche en el ojo izquierdo y chupa de cuero, que tiene como misión suicida salvar al Presidente de los Estados Unidos de América, raptado por los rebeldes. Un Presidente que a día de hoy, en 1996, baila la coreografía de La Macarena: un tema tipical spanish, y muy pegadizo, que se está vendiendo como churros. Con lo cual, me parece a mí, que no debemos haber avanzado tanto como los visionarios pensaban que lo haríamos… si en la primeta potencia mundial, en plena campaña electoral, danzan al ritmo de Los del Río. ¿Esto es eso que llaman 'progreso'? Entonces, ¿qué será lo próximo? Bueno, en mi caso estar al loro porque si se me acaba el crédito tengo que ir a recargar la tarjeta a la tienda más cercana de mi compañía telefónica. Y ahora a clase… eso sí, con el móvil en silencio, por si acaso me llaman los de Amena para que me haga de contrato: ¡Qué pesados!